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Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús. San Mateo 4:4
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DIA 31 DE AGOSTO - 2 DE CRONICAS 1-3

Capítulo 1    

Salomón pide sabiduría para gobernar


Salomón hijo de David se afianzó en su reino. Jehová su Dios estaba con él y lo engrandeció sobremanera. 

Entonces Salomón habló a todo Israel: a los jefes de millares y de centenas, a los jueces y a todos los dirigentes de todo Israel, jefes de las casas paternas. 

Salomón, y toda la congregación con él, fue al lugar alto que había en Gabaón; porque allí se encontraba el Tabernáculo de Reunión de Dios que Moisés, siervo de Jehová, había hecho en el desierto. 

(Aunque David había subido el arca de Dios desde Quiriat-jearim al lugar que le había preparado, porque le había erigido una tienda en Jerusalén.) 

Y el altar de bronce que había hecho Bezaleel hijo de Uri, hijo de Hur, estaba allí delante del Tabernáculo de Jehová. Y Salomón y la congregación fueron a consultarle. 

Salomón fue allí, ante Jehová, al altar de bronce que estaba en el Tabernáculo de Reunión, y ofreció sobre él mil holocaustos. 

Aquella noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: Pide lo que quieras que yo te dé. 

Y Salomón dijo a Dios: Tú has mostrado gran misericordia a mi padre David, y a Mí me has constituido rey en su lugar. 

Ahora, oh Jehová Dios, sea confirmada tu palabra dada a mi padre David, porque Tú me has constituido rey sobre un pueblo tan numeroso como el polvo de la tierra. 
10 
Ahora pues, dame sabiduría y conocimiento, para que yo pueda salir y entrar delante de este pueblo. Porque, ¿quién podrá gobernar a este tu pueblo tan grande? 
11 
Entonces Dios dijo a Salomón: Porque esto ha estado en tu corazón, y no has pedido riquezas, ni posesiones, ni gloria, ni la vida de los que te aborrecen, ni tampoco has pedido muchos años, sino que has pedido para ti sabiduría y conocimiento para gobernar a mi pueblo sobre el cual te he constituido rey, 
12 
te son dados sabiduría y conocimiento. Pero también te daré riquezas, posesiones y gloria tales como nunca sucedió con los reyes que fueron antes de ti, ni sucederá así después de ti. 
13 
Salomón volvió a Jerusalén desde el lugar alto que estaba en Gabaón, de delante del Tabernáculo de Reunión, y comenzó a reinar sobre Israel. 
14 
Salomón también acumuló carros y jinetes. Tenía mil cuatrocientos carros y doce mil jinetes, que puso en las ciudades de los carros y en Jerusalén junto al rey. 
15 
El rey hizo que la plata y el oro fueran tan comunes en Jerusalén como las piedras, y que el cedro fuera tan abundante como los Sicómoros que hay en la Sefela. 
16 
Y los mercaderes del rey adquirían por contrato caballos y lienzos finos de Egipto para Salomón. 
17 
Cada carro que importaban de Egipto costaba 600 piezas de plata; y cada caballo, 150 piezas. Y Así los exportaban por medio de ellos, a todos los reyes de los heteos y a los reyes de Siria. 

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Capítulo 2  

Preparativos para el templo


Salomón se propuso construir una casa al nombre de Jehová, y una casa real para sí. 

Entonces reclutó a setenta mil cargadores, a ochenta mil canteros en la región montañosa, y tres mil seiscientos supervisores. 

Salomón también envió a decir a Hiram, rey de Tiro: Haz conmigo como hiciste con mi padre David al enviarle cedro, para que edificara para sí una casa en que habitar. 

He aquí, yo voy a construir una casa al nombre de Jehová mi Dios, a fin de consagrársela para quemar incienso aromático delante de él, para la presentación continua de los panes, y para los holocaustos de la mañana, de la tarde, de los sábados, de las lunas nuevas y de las fiestas solemnes de Jehová nuestro Dios, lo que a Israel le corresponde ofrecer perpetuamente. 

La casa que voy a construir será grande, porque nuestro Dios es más grande que todos los dioses. 

Pero, ¿quién ha de ser capaz de construirle una casa, siendo que los cielos y los cielos de los cielos no le pueden contener? ¿Quién, pues, soy yo para que le construya una casa, aunque sea Sólo para quemar incienso delante de él? 

Ahora pues, envíame un hombre hábil para trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en Púrpura, en Carmesí y en material azul, y que sea experto en tallados, para trabajar junto con los que Están conmigo en Judá y en Jerusalén, a quienes ha preparado mi padre David. 

Envíame también del Líbano madera de cedro, de ciprés y de Sándalo; porque yo sé que tus siervos saben cortar los árboles del Líbano. He aquí que mis siervos estarán con los tuyos 

para que me preparen mucha madera, porque el templo que voy a edificar ha de ser grande y maravilloso. 
10 
He Aquí que para tus siervos que cortan y labran la madera, yo doy veinte mil coros de trigo para el sustento, veinte mil coros de cebada, veinte mil batos de vino y veinte mil batos de aceite. 
11 
Hiram, rey de Tiro, Respondió con una carta que envió a Salomón: ¡Porque Jehová ama a su pueblo, te ha hecho rey sobre ellos! 
12 
E Hiram añadió: ¡Bendito sea Jehová Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra y que dio al rey David un hijo sabio que conoce la cordura y el entendimiento, y que ha de edificar una casa para Jehová y una casa real para Sí. 
13 
Yo, pues, te Envío a Hiram-abi, un hombre hábil y entendido. 
14 
El es hijo de una mujer de las hijas de Dan, y su padre es un hombre de Tiro. El sabe trabajar en oro, en plata, en bronce, en hierro, en piedra, en madera, en púrpura, en material azul, en lino fino y en carmesí. También sabe hacer todo tipo de tallados y todos los diseños que se le asignen. El estará con tus expertos y con los de mi señor David, tu padre. 
15 
Ahora pues, Envíe mi señor a sus siervos el trigo, la cebada, el aceite y el vino que ha prometido. 
16 
Nosotros cortaremos en el Líbano toda la madera que necesites, y te la llevaremos por mar en balsas hasta Jope; y Tú la Subirás a Jerusalén. 
17 
Salomón hizo un censo de todos los hombres extranjeros que estaban en la tierra de Israel, después del censo que Había hecho su padre, y se halló que eran ciento cincuenta y tres mil seiscientos. 
18 
De ellos designó a setenta mil cargadores, a ochenta mil canteros en la región montañosa, y a tres mil seiscientos supervisores que hiciesen trabajar a la gente. 

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Capítulo 3      

La construcción del templo


Salomón comenzó a edificar la casa de Jehová en Jerusalén, en el monte Moriah, donde él se Había aparecido a su padre David, en el lugar que David Había preparado en la era de Ornán el jebuseo. 

comenzó a edificar en el segundo Día del mes segundo del cuarto año de su reinado. 

Estas son las medidas (de acuerdo con el Patrón de medida) que Salomón Determinó para construir la casa de Dios: Era de 60 codos de largo y de 20 codos de ancho. 

El Pórtico, que estaba en la parte frontal del templo, Tenía 20 codos de largo, como el ancho del edificio, y 120 codos de alto. Y lo Revistió por dentro de oro puro. 

Cubrió la sala mayor con madera de ciprés; la Recubrió de oro de buena calidad, y encima Grabó figuras de palmeras y cadenas. 

También Revistió la sala con piedras preciosas para ornamento. Y el oro era oro de Parvaim. 

Así que Recubrió de oro la sala, las vigas, los umbrales, sus paredes y sus puertas. Y Talló querubines sobre las paredes. 

Hizo también la sala del lugar Santísimo; era de 20 codos de largo, Según el ancho del frente del edificio, y de 20 codos de ancho. Luego la Recubrió con unos 600 talentos de oro de buena calidad. 

Los clavos pesaban 50 siclos de oro. También Recubrió de oro las salas superiores. 
10 
Hizo también en la sala del lugar Santísimo, dos querubines, obra de escultura, a los cuales Recubrió de oro. 
11 
Las alas de los querubines eran de 20 codos de largo. El ala del uno Tenía 5 codos y llegaba hasta una pared de la sala; y la otra ala, de 5 codos, tocaba el ala del otro Querubín. 
12 
El ala del otro Querubín, de 5 codos, también llegaba hasta la pared de la sala; y la otra ala, de 5 codos, tocaba el ala del otro Querubín. 
13 
Las alas de estos querubines estaban extendidas en un espacio de 20 codos. Ellos estaban de pie, con sus rostros hacia el centro de la sala. 
14 
Hizo también el velo de material azul, de Púrpura, de Carmesí y de lino fino; y en el mismo hizo bordar querubines. 
15 
Hizo también delante del templo dos columnas de 35 codos de alto, las cuales Tenían encima capiteles de 5 codos. 
16 
E hizo cadenillas, a manera de collares, y las puso en la parte superior de las columnas. Hizo cien granadas y las puso en las cadenillas. 
17 
Luego Erigió las columnas delante del templo, una al sur y otra al norte. A la del sur Llamó Jaquín, y a la del norte Llamó Boaz. 

DIA 30 DE AGOSTO - 1 DE CRONICAS 27-29

Capítulo 27   

Los jefes del ejército 


Estos son los principales de los hijos de Israel, jefes de familias, jefes de millares y de centenas, y oficiales que servían al rey en todos los negocios de las divisiones que entraban y salían cada mes durante todo el año, siendo cada división de veinticuatro mil. 

Sobre la primera división del primer mes estaba Jasobeam hijo de Zabdiel; y había en su división veinticuatro mil. 

De los hijos de Fares, él fue jefe de todos los capitanes de las compañías del primer mes. 

Sobre la división del segundo mes estaba Dodai ahohíta; y Miclot era jefe en su división, en la que también había veinticuatro mil. 

El jefe de la tercera división para el tercer mes era Benaía, hijo del sumo sacerdote Joiada; y en su división había veinticuatro mil. 

Este Benaía era valiente entre los treinta y sobre los treinta; y en su división estaba Amisabad su hijo. 

El cuarto jefe para el cuarto mes era Asael hermano de Joab, y después de él Zebadías su hijo; y en su división había veinticuatro mil. 

El quinto jefe para el quinto mes era Samhut izraíta; y en su división había veinticuatro mil. 

El sexto para el sexto mes era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su división veinticuatro mil. 
10 
El séptimo para el séptimo mes era Heles pelonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 
11 
El octavo para el octavo mes era Sibecai husatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 
12 
El noveno para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su división veinticuatro mil. 
13 
El décimo para el décimo mes era Maharai netofatita, de los zeraítas; y en su división veinticuatro mil. 
14 
El undécimo para el undécimo mes era Benaía piratonita, de los hijos de Efraín; y en su división veinticuatro mil. 
15 
El duodécimo para el duodécimo mes era Heldai netofatita, de Otoniel; y en su división veinticuatro mil. 
16 
Asimismo sobre las tribus de Israel: el jefe de los rubenitas era Eliezer hijo de Zicri; de los simeonitas, Sefatías, hijo de Maaca. 
17 
De los levitas, Hasabías hijo de Kemuel; de los de Aarón, Sadoc. 
18 
De Judá, Eliú, uno de los hermanos de David; de los de Isacar, Omri hijo de Micael. 
19 
De los de Zabulón, Ismaías hijo de Abdías; de los de Neftalí, Jerimot hijo de Azriel. 
20 
De los hijos de Efraín, Oseas hijo de Azazías; de la media tribu de Manasés, Joel hijo de Pedaías. 
21 
De la otra media tribu de Manasés, en Galaad, Iddo hijo de Zacarías; de los de Benjamín, Jaasiel hijo de Abner. 
22 
Y de Dan, Azareel hijo de Jeroham. Estos fueron los jefes de las tribus de Israel. 
23 
Y no tomó David el número de los que eran de veinte años abajo, por cuanto Jehová había dicho que él multiplicaría a Israel como las estrellas del cielo. 
24 
Joab hijo de Sarvia había comenzado a contar; pero no acabó, pues por esto vino el castigo sobre Israel, y así el número no fue puesto en el registro de las crónicas del rey David. 
25 
Azmavet hijo de Adiel tenía a su cargo los tesoros del rey; y Jonatán hijo de Uzías los tesoros de los campos, de las ciudades, de las aldeas y de las torres. 
26 
Y de los que trabajaban en la labranza de las tierras, Ezri hijo de Quelub. 
27 
De las viñas, Simei ramatita; y del fruto de las viñas para las bodegas, Zabdi sifmita. 
28 
De los olivares e higuerales de la Sefela, Baal-hanán gederita; y de los almacenes del aceite, Joás. 
29 
Del ganado que pastaba en Sarón, Sitrai saronita; y del ganado que estaba en los valles, Safat hijo de Adlai. 
30 
De los camellos, Obil ismaelita; de las asnas, Jehedías meronotita; 
31 
y de las ovejas, Jaziz agareno. Todos estos eran administradores de la hacienda del rey David. 
32 
Y Jonatán tío de David era consejero, varón prudente y escriba; y Jehiel hijo de Hacmoni estaba con los hijos del rey. 
33 
También Ahitofel era consejero del rey, y Husai arquita amigo del rey. 
34 
Después de Ahitofel estaba Joiada hijo de Benaía, y Abiatar. Y Joab era el general del ejército del rey. 

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Capítulo 28     

Salomón asume los planes del templo


Reunió David en Jerusalén a todos los principales de Israel, los jefes de las tribus, los jefes de las divisiones que servían al rey, los jefes de millares y de centenas, los administradores de toda la hacienda y posesión del rey y de sus hijos, y los oficiales y los más poderosos y valientes de sus hombres. 

Y levantándose el rey David, puesto en pie dijo: Oídme, hermanos míos, y pueblo mío. Yo tenía el propósito de edificar una casa en la cual reposara el arca del pacto de Jehová, y para el estrado de los pies de nuestro Dios; y había ya preparado todo para edificar. 

Mas Dios me dijo: Tú no edificarás casa a mi nombre, porque eres hombre de guerra, y has derramado mucha sangre. 

Pero Jehová el Dios de Israel me eligió de toda la casa de mi padre, para que perpetuamente fuese rey sobre Israel; porque a Judá escogió por caudillo, y de la casa de Judá a la familia de mi padre; y de entre los hijos de mi padre se agradó de mí para ponerme por rey sobre todo Israel. 

Y de entre todos mis hijos (porque Jehová me ha dado muchos hijos), eligió a mi hijo Salomón para que se siente en el trono del reino de Jehová sobre Israel. 

Y me ha dicho: Salomón tu hijo, él edificará mi casa y mis atrios; porque a éste he escogido por hijo, y yo le seré a él por padre. 

Asimismo yo confirmaré su reino para siempre, si él se esforzare a poner por obra mis mandamientos y mis decretos, como en este día. 

Ahora, pues, ante los ojos de todo Israel, congregación de Jehová, y en oídos de nuestro Dios, guardad e inquirid todos los preceptos de Jehová vuestro Dios, para que poseáis la buena tierra, y la dejéis en herencia a vuestros hijos después de vosotros perpetuamente. 

Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. 
10 
Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla. 
11 
Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. 
12 
Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas. 
13 
También para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehová, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de Jehová. 
14 
Y dio oro en peso para las cosas de oro, para todos los utensilios de cada servicio, y plata en peso para todas las cosas de plata, para todos los utensilios de cada servicio. 
15 
Oro en peso para los candeleros de oro, y para sus lámparas; en peso el oro para cada candelero y sus lámparas; y para los candeleros de plata, plata en peso para cada candelero y sus lámparas, conforme al servicio de cada candelero. 
16 
Asimismo dio oro en peso para las mesas de la proposición, para cada mesa; del mismo modo plata para las mesas de plata. 
17 
También oro puro para los garfios, para los lebrillos, para las copas y para las tazas de oro; para cada taza por peso; y para las tazas de plata, por peso para cada taza. 
18 
Además, oro puro en peso para el altar del incienso, y para el carro de los querubines de oro, que con las alas extendidas cubrían el arca del pacto de Jehová. 
19 
Todas estas cosas, dijo David, me fueron trazadas por la mano de Jehová, que me hizo entender todas las obras del diseño. 
20 
Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová. 
21 
He aquí los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para todo el ministerio de la casa de Dios, estarán contigo en toda la obra; asimismo todos los voluntarios e inteligentes para toda forma de servicio, y los príncipes, y todo el pueblo para ejecutar todas tus órdenes. 

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Capítulo 29   

La ofrenda para el templo


Después dijo el rey David a toda la asamblea: Solamente a Salomón mi hijo ha elegido Dios; él es joven y tierno de edad, y la obra grande; porque la casa no es para hombre, sino para Jehová Dios. 

Yo con todas mis fuerzas he preparado para la casa de mi Dios, oro para las cosas de oro, plata para las cosas de plata, bronce para las de bronce, hierro para las de hierro, y madera para las de madera; y piedras de ónice, piedras preciosas, piedras negras, piedras de diversos colores, y toda clase de piedras preciosas, y piedras de mármol en abundancia. 

Además de esto, por cuanto tengo mi afecto en la casa de mi Dios, yo guardo en mi tesoro particular oro y plata que, además de todas las cosas que he preparado para la casa del santuario, he dado para la casa de mi Dios: 

tres mil talentos de oro, de oro de Ofir, y siete mil talentos de plata refinada para cubrir las paredes de las casas; 

oro, pues, para las cosas de oro, y plata para las cosas de plata, y para toda la obra de las manos de los artífices. ¿Y quién quiere hacer hoy ofrenda voluntaria a Jehová? 

Entonces los jefes de familia, y los príncipes de las tribus de Israel, jefes de millares y de centenas, con los administradores de la hacienda del rey, ofrecieron voluntariamente. 

Y dieron para el servicio de la casa de Dios cinco mil talentos y diez mil dracmas de oro, diez mil talentos de plata, dieciocho mil talentos de bronce, y cinco mil talentos de hierro. 

Y todo el que tenía piedras preciosas las dio para el tesoro de la casa de Jehová, en mano de Jehiel gersonita. 

Y se alegró el pueblo por haber contribuido voluntariamente; porque de todo corazón ofrecieron a Jehová voluntariamente. 
10 
Asimismo se alegró mucho el rey David, y bendijo a Jehová delante de toda la congregación; y dijo David: Bendito seas tú, oh Jehová, Dios de Israel nuestro padre, desde el siglo y hasta el siglo. 
11 
Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. 
12 
Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos. 
13 
Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre. 
14 
Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. 
15 
Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. 
16 
Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 
17 
Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 
18 
Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti. 
19 
Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos, tus testimonios y tus estatutos, y para que haga todas las cosas, y te edifique la casa para la cual yo he hecho preparativos. 
20 
Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová Dios de sus padres, e inclinándose adoraron delante de Jehová y del rey. 
21 
Y sacrificaron víctimas a Jehová, y ofrecieron a Jehová holocaustos al día siguiente; mil becerros, mil carneros, mil corderos con sus libaciones, y muchos sacrificios de parte de todo Israel. 
22 
Y comieron y bebieron delante de Jehová aquel día con gran gozo; y dieron por segunda vez la investidura del reino a Salomón hijo de David, y ante Jehová le ungieron por príncipe, y a Sadoc por sacerdote. 
23 
Y se sentó Salomón por rey en el trono de Jehová en lugar de David su padre, y fue prosperado; y le obedeció todo Israel. 
24 
Y todos los príncipes y poderosos, y todos los hijos del rey David, prestaron homenaje al rey Salomón. 
25 
Y Jehová engrandeció en extremo a Salomón a ojos de todo Israel, y le dio tal gloria en su reino, cual ningún rey la tuvo antes de él en Israel. 
26 
Así reinó David hijo de Isaí sobre todo Israel. 
27 
El tiempo que reinó sobre Israel fue cuarenta años. Siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres reinó en Jerusalén. 
28 
Y murió en buena vejez, lleno de días, de riquezas y de gloria; y reinó en su lugar Salomón su hijo. 
29 
Y los hechos del rey David, primeros y postreros, están escritos en el libro de las crónicas de Samuel vidente, en las crónicas del profeta Natán, y en las crónicas de Gad vidente, 
30 
con todo lo relativo a su reinado, y su poder, y los tiempos que pasaron sobre él, y sobre Israel y sobre todos los reinos de aquellas tierras. 

DIA 29 DE AGOSTO - 1 DE CRONICAS 24-26

Capítulo 24  

Sacerdotes para servir en el templo 


También los hijos de Aarón fueron distribuidos en grupos. Los hijos de Aarón: Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar. 

Mas como Nadab y Abiú murieron antes que su padre, y no tuvieron hijos, Eleazar e Itamar ejercieron el sacerdocio. 

Y David, con Sadoc de los hijos de Eleazar, y Ahimelec de los hijos de Itamar, los repartió por sus turnos en el ministerio. 

Y de los hijos de Eleazar había más varones principales que de los hijos de Itamar; y los repartieron así: De los hijos de Eleazar, dieciséis cabezas de casas paternas; y de los hijos de Itamar, por sus casas paternas, ocho. 

Los repartieron, pues, por suerte los unos con los otros; porque de los hijos de Eleazar y de los hijos de Itamar hubo príncipes del santuario, y príncipes de la casa de Dios. 

Y el escriba Semaías hijo de Natanael, de los levitas, escribió sus nombres en presencia del rey y de los príncipes, y delante de Sadoc el sacerdote, de Ahimelec hijo de Abiatar y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas, designando por suerte una casa paterna para Eleazar, y otra para Itamar. 

La primera suerte tocó a Joiarib, la segunda a Jedaías, 

la tercera a Harim, la cuarta a Seorim, 

la quinta a Malquías, la sexta a Mijamín, 
10 
la séptima a Cos, la octava a Abías, 
11 
la novena a Jesúa, la décima a Secanías, 
12 
la undécima a Eliasib, la duodécima a Jaquim, 
13 
la decimatercera a Hupa, la decimacuarta a Jesebeab, 
14 
la decimaquinta a Bilga, la decimasexta a Imer, 
15 
la decimaséptima a Hezir, la decimaoctava a Afses, 
16 
la decimanovena a Petaías, la vigésima a Hezequiel, 
17 
la vigesimaprimera a Jaquín, la vigesimasegunda a Gamul, 
18 
la vigesimatercera a Delaía, la vigesimacuarta a Maazías. 
19 
Estos fueron distribuidos para su ministerio, para que entrasen en la casa de Jehová, según les fue ordenado por Aarón su padre, de la manera que le había mandado Jehová el Dios de Israel. 
20 
Y de los hijos de Leví que quedaron: Subael, de los hijos de Amram; y de los hijos de Subael, Jehedías. 
21 
Y de los hijos de Rehabías, Isías el jefe. 
22 
De los izharitas, Selomot; e hijo de Selomot, Jahat. 
23 
De los hijos de Hebrón: Jerías el jefe, el segundo Amarías, el tercero Jahaziel, el cuarto Jecamán. 
24 
Hijo de Uziel, Micaía; e hijo de Micaía, Samir. 
25 
Hermano de Micaía, Isías; e hijo de Isías, Zacarías. 
26 
Los hijos de Merari: Mahli y Musi; hijo de Jaazías, Beno. 
27 
Los hijos de Merari por Jaazías: Beno, Soham, Zacur e Ibri. 
28 
Y de Mahli, Eleazar, quien no tuvo hijos. 
29 
Hijo de Cis, Jerameel. 
30 
Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jerimot. Estos fueron los hijos de los levitas conforme a sus casas paternas. 
31 
Estos también echaron suertes, como sus hermanos los hijos de Aarón, delante del rey David, y de Sadoc y de Ahimelec, y de los jefes de las casas paternas de los sacerdotes y levitas; el principal de los padres igualmente que el menor de sus hermanos. 

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Capítulo 25  

Músicos y cantores para el templo 


Asimismo David y los jefes del ejército apartaron para el ministerio a los hijos de Asaf, de Hemán y de Jedutún, para que profetizasen con arpas, salterios y címbalos; y el número de ellos, hombres idóneos para la obra de su ministerio, fue: 

De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarela, hijos de Asaf, bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba bajo las órdenes del rey. 

De los hijos de Jedutún: Gedalías, Zeri, Jesaías, Hasabías, Matatías y Simei; seis, bajo la dirección de su padre Jedutún, el cual profetizaba con arpa, para aclamar y alabar a Jehová. 

De los hijos de Hemán: Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Jeremot, Hananías, Hanani, Eliata, Gidalti, Romanti-ezer, Josbecasa, Maloti, Hotir y Mahaziot. 

Todos éstos fueron hijos de Hemán, vidente del rey en las cosas de Dios, para exaltar su poder; y Dios dio a Hemán catorce hijos y tres hijas. 

Y todos éstos estaban bajo la dirección de su padre en la música, en la casa de Jehová, con címbalos, salterios y arpas, para el ministerio del templo de Dios. Asaf, Jedutún y Hemán estaban por disposición del rey. 

Y el número de ellos, con sus hermanos, instruidos en el canto para Jehová, todos los aptos, fue doscientos ochenta y ocho. 

Y echaron suertes para servir por turnos, entrando el pequeño con el grande, lo mismo el maestro que el discípulo. 

La primera suerte salió por Asaf, para José; la segunda para Gedalías, quien con sus hermanos e hijos fueron doce. 
10 
la tercera para Zacur, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
11 
la cuarta para Izri, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
12 
la quinta para Netanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
13 
la sexta para Buquías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
14 
la séptima para Jesarela, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
15 
la octava para Jesahías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
16 
la novena para Matanías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
17 
la décima para Simei, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
18 
la undécima para Azareel, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
19 
la duodécima para Hasabías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
20 
la decimatercera para Subael, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
21 
la decimacuarta para Matatías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
22 
la decimaquinta para Jeremot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
23 
la decimasexta para Hananías, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
24 
la decimaséptima para Josbecasa, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
25 
la decimaoctava para Hanani, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
26 
la decimanovena para Maloti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
27 
la vigésima para Eliata, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
28 
la vigesimaprimera para Hotir, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
29 
la vigesimasegunda para Gidalti, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
30 
la vigesimatercera para Mahaziot, con sus hijos y sus hermanos, doce; 
31 
la vigesimacuarta para Romanti-ezer, con sus hijos y sus hermanos, doce. 

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Capítulo 26   

Porteros para el templo 


También fueron distribuidos los porteros: de los coreítas, Meselemías hijo de Coré, de los hijos de Asaf. 

Los hijos de Meselemías: Zacarías el primogénito, Jediael el segundo, Zebadías el tercero, Jatniel el cuarto, 

Elam el quinto, Johanán el sexto, Elioenai el séptimo. 

Los hijos de Obed-edom: Semaías el primogénito, Jozabad el segundo, Joa el tercero, el cuarto Sacar, el quinto Natanael, 

el sexto Amiel, el séptimo Isacar, el octavo Peultai; porque Dios había bendecido a Obed-edom. 

También de Semaías su hijo nacieron hijos que fueron señores sobre la casa de sus padres; porque eran varones valerosos y esforzados. 

Los hijos de Semaías: Otni, Rafael, Obed, Elzabad, y sus hermanos, hombres esforzados; asimismo Eliú y Samaquías. 

Todos éstos de los hijos de Obed-edom; ellos con sus hijos y sus hermanos, hombres robustos y fuertes para el servicio; sesenta y dos, de Obed-edom. 

Y los hijos de Meselemías y sus hermanos, dieciocho hombres valientes. 
10 
De Hosa, de los hijos de Merari: Simri el jefe (aunque no era el primogénito, mas su padre lo puso por jefe), 
11 
el segundo Hilcías, el tercero Tebalías, el cuarto Zacarías; todos los hijos de Hosa y sus hermanos fueron trece. 
12 
Entre éstos se hizo la distribución de los porteros, alternando los principales de los varones en la guardia con sus hermanos, para servir en la casa de Jehová. 
13 
Echaron suertes, el pequeño con el grande, según sus casas paternas, para cada puerta. 
14 
Y la suerte para la del oriente cayó a Selemías. Y metieron en las suertes a Zacarías su hijo, consejero entendido; y salió la suerte suya para la del norte. 
15 
Y para Obed-edom la puerta del sur, y a sus hijos la casa de provisiones del templo. 
16 
Para Supim y Hosa, la del occidente, la puerta de Salequet, en el camino de la subida, correspondiéndose guardia con guardia. 
17 
Al oriente seis levitas, al norte cuatro de día; al sur cuatro de día; y a la casa de provisiones de dos en dos. 
18 
En la cámara de los utensilios al occidente, cuatro al camino, y dos en la cámara. 
19 
Estas son las distribuciones de los porteros, hijos de los coreítas y de los hijos de Merari. 
20 
Y de los levitas, Ahías tenía cargo de los tesoros de la casa de Dios, y de los tesoros de las cosas santificadas. 
21 
Cuanto a los hijos de Laadán hijo de Gersón: de Laadán, los jefes de las casas paternas de Laadán gersonita fueron los jehielitas. 
22 
Los hijos de Jehieli, Zetam y Joel su hermano, tuvieron cargo de los tesoros de la casa de Jehová. 
23 
De entre los amramitas, de los izharitas, de los hebronitas y de los uzielitas, 
24 
Sebuel hijo de Gersón, hijo de Moisés, era jefe sobre los tesoros. 
25 
En cuanto a su hermano Eliezer, hijo de éste era Rehabías, hijo de éste Jesaías, hijo de éste Joram, hijo de éste Zicri, del que fue hijo Selomit. 
26 
Este Selomit y sus hermanos tenían a su cargo todos los tesoros de todas las cosas santificadas que había consagrado el rey David, y los jefes de las casas paternas, los capitanes de millares y de centenas, y los jefes del ejército; 
27 
de lo que habían consagrado de las guerras y de los botines, para reparar la casa de Jehová. 
28 
Asimismo todas las cosas que había consagrado el vidente Samuel, y Saúl hijo de Cis, Abner hijo de Ner y Joab hijo de Sarvia, y todo lo que cualquiera consagraba, estaba a cargo de Selomit y de sus hermanos. 
29 
De los izharitas, Quenanías y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores. 
30 
De los hebronitas, Hasabías y sus hermanos, hombres de vigor, mil setecientos, gobernaban a Israel al otro lado del Jordán, al occidente, en toda la obra de Jehová, y en el servicio del rey. 
31 
De los hebronitas, Jerías era el jefe de los hebronitas repartidos en sus linajes por sus familias. En el año cuarenta del reinado de David se registraron, y fueron hallados entre ellos hombres fuertes y vigorosos en Jazer de Galaad. 
32 
Y sus hermanos, hombres valientes, eran dos mil setecientos, jefes de familias, los cuales el rey David constituyó sobre los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés, para todas las cosas de Dios y los negocios del rey. 

DIA 28 DE AGOSTO - 1 DE CRONICAS 20-23

Capítulo 20  

David captura a Rabat-amón 


Aconteció a la vuelta del año, en el tiempo que suelen los reyes salir a la guerra, que Joab sacó las fuerzas del ejército, y destruyó la tierra de los hijos de Amón, y vino y sitió a Rabá. Mas David estaba en Jerusalén; y Joab batió a Rabá, y la destruyó. 

Y tomó David la corona de encima de la cabeza del rey de Rabá, y la halló de peso de un talento de oro, y había en ella piedras preciosas; y fue puesta sobre la cabeza de David. Además de esto sacó de la ciudad muy grande botín. 

Sacó también al pueblo que estaba en ella, y lo puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y con hachas. Lo mismo hizo David a todas las ciudades de los hijos de Amón. Y volvió David con todo el pueblo a Jerusalén. 

Después de esto aconteció que se levantó guerra en Gezer contra los filisteos; y Sibecai husatita mató a Sipai, de los descendientes de los gigantes; y fueron humillados. 

Volvió a levantarse guerra contra los filisteos; y Elhanán hijo de Jair mató a Lahmi, hermano de Goliat geteo, el asta de cuya lanza era como un rodillo de telar. 

Y volvió a haber guerra en Gat, donde había un hombre de grande estatura, el cual tenía seis dedos en pies y manos, veinticuatro por todos; y era descendiente de los gigantes. 

Este hombre injurió a Israel, pero lo mató Jonatán, hijo de Simea hermano de David. 

Estos eran descendientes de los gigantes en Gat, los cuales cayeron por mano de David y de sus siervos. 

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Capítulo 21    

Censo militar de David 


Pero Satanás se levantó contra Israel, e incitó a David a que hiciese censo de Israel. 

Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa. 

Y dijo Joab: Añada Jehová a su pueblo cien veces más, rey señor mío; ¿no son todos éstos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que será para pecado a Israel? 

Mas la orden del rey pudo más que Joab. Salió, por tanto, Joab, y recorrió todo Israel, y volvió a Jerusalén y dio la cuenta del número del pueblo a David. 

Y había en todo Israel un millón cien mil que sacaban espada, y de Judá cuatrocientos setenta mil hombres que sacaban espada. 

Entre éstos no fueron contados los levitas, ni los hijos de Benjamín, porque la orden del rey era abominable a Joab. 

Asimismo esto desagradó a Dios, e hirió a Israel. 

Entonces dijo David a Dios: He pecado gravemente al hacer esto; te ruego que quites la iniquidad de tu siervo, porque he hecho muy locamente. 

Y habló Jehová a Gad, vidente de David, diciendo: 
10 
Ve y habla a David, y dile: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te propongo; escoge de ellas una que yo haga contigo. 
11 
Y viniendo Gad a David, le dijo: Así ha dicho Jehová: 
12 
Escoge para ti: o tres años de hambre, o por tres meses ser derrotado delante de tus enemigos con la espada de tus adversarios, o por tres días la espada de Jehová, esto es, la peste en la tierra, y que el ángel de Jehová haga destrucción en todos los términos de Israel. Mira, pues, qué responderé al que me ha enviado. 
13 
Entonces David dijo a Gad: Estoy en grande angustia. Ruego que yo caiga en la mano de Jehová, porque sus misericordias son muchas en extremo; pero que no caiga en manos de hombres. 
14 
Así Jehová envió una peste en Israel, y murieron de Israel setenta mil hombres. 
15 
Y envió Jehová el ángel a Jerusalén para destruirla; pero cuando él estaba destruyendo, miró Jehová y se arrepintió de aquel mal, y dijo al ángel que destruía: Basta ya; detén tu mano. El ángel de Jehová estaba junto a la era de Ornán jebuseo. 
16 
Y alzando David sus ojos, vio al ángel de Jehová, que estaba entre el cielo y la tierra, con una espada desnuda en su mano, extendida contra Jerusalén. Entonces David y los ancianos se postraron sobre sus rostros, cubiertos de cilicio. 
17 
Y dijo David a Dios: ¿No soy yo el que hizo contar el pueblo? Yo mismo soy el que pequé, y ciertamente he hecho mal; pero estas ovejas, ¿qué han hecho? Jehová Dios mío, sea ahora tu mano contra mi, y contra la casa de mi padre, y no venga la peste sobre tu pueblo. 
18 
Y el ángel de Jehová ordenó a Gad que dijese a David que subiese y construyese un altar a Jehová en la era de Ornán jebuseo. 
19 
Entonces David subió, conforme a la palabra que Gad le había dicho en nombre de Jehová. 
20 
Y volviéndose Ornán, vio al ángel, por lo que se escondieron cuatro hijos suyos que con él estaban. Y Ornán trillaba el trigo. 
21 
Y viniendo David a Ornán, miró Ornán, y vio a David; y saliendo de la era, se postró en tierra ante David. 
22 
Entonces dijo David a Ornán: Dame este lugar de la era, para que edifique un altar a Jehová; dámelo por su cabal precio, para que cese la mortandad en el pueblo. 
23 
Y Ornán respondió a David: Tómala para ti, y haga mi señor el rey lo que bien le parezca; y aun los bueyes daré para el holocausto, y los trillos para leña, y trigo para la ofrenda; yo lo doy todo. 
24 
Entonces el rey David dijo a Ornán: No, sino que efectivamente la compraré por su justo precio; porque no tomaré para Jehová lo que es tuyo, ni sacrificaré holocausto que nada me cueste. 
25 
Y dio David a Ornán por aquel lugar el peso de seiscientos siclos de oro. 
26 
Y edificó allí David un altar a Jehová, en el que ofreció holocaustos y ofrendas de paz, e invocó a Jehová, quien le respondió por fuego desde los cielos en el altar del holocausto. 
27 
Entonces Jehová habló al ángel, y éste volvió su espada a la vaina. 
28 
Viendo David que Jehová le había oído en la era de Ornán jebuseo, ofreció sacrificios allí. 
29 
Y el tabernáculo de Jehová que Moisés había hecho en el desierto, y el altar del holocausto, estaban entonces en el lugar alto de Gabaón; 
30 
pero David no pudo ir allá a consultar a Dios, porque estaba atemorizado a causa de la espada del ángel de Jehová. 

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Capítulo 22    

Preparativos para el templo 


Y dijo David: Aquí estará la casa de Jehová Dios, y aquí el altar del holocausto para Israel. 

Después mandó David que se reuniese a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y señaló de entre ellos canteros que labrasen piedras para edificar la casa de Dios. 

Asimismo preparó David mucho hierro para la clavazón de las puertas, y para las junturas; y mucho bronce sin peso, y madera de cedro sin cuenta. 

Porque los sidonios y tirios habían traído a David abundancia de madera de cedro. 

Y dijo David: Salomón mi hijo es muchacho y de tierna edad, y la casa que se ha de edificar a Jehová ha de ser magnífica por excelencia, para renombre y honra en todas las tierras; ahora, pues, yo le prepararé lo necesario. Y David antes de su muerte hizo preparativos en gran abundancia. 

Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová Dios de Israel. 

Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 

Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí. 

He aquí te nacerá un hijo, el cual será varón de paz, porque yo le daré paz de todos sus enemigos en derredor; por tanto, su nombre será Salomón, y yo daré paz y reposo sobre Israel en sus días. 
10 
El edificará casa a mi nombre, y él me será a mí por hijo, y yo le seré por padre; y afirmaré el trono de su reino sobre Israel para siempre. 
11 
Ahora pues, hijo mío, Jehová esté contigo, y seas prosperado, y edifiques casa a Jehová tu Dios, como él ha dicho de ti. 
12 
Y Jehová te dé entendimiento y prudencia, para que cuando gobiernes a Israel, guardes la ley de Jehová tu Dios. 
13 
Entonces serás prosperado, si cuidares de poner por obra los estatutos y decretos que Jehová mandó a Moisés para Israel. Esfuérzate, pues, y cobra ánimo; no temas, ni desmayes. 
14 
He aquí, yo con grandes esfuerzos he preparado para la casa de Jehová cien mil talentos de oro, y un millón de talentos de plata, y bronce y hierro sin medida, porque es mucho. Asimismo he preparado madera y piedra, a lo cual tú añadirás. 
15 
Tú tienes contigo muchos obreros, canteros, albañiles, carpinteros, y todo hombre experto en toda obra. 
16 
Del oro, de la plata, del bronce y del hierro, no hay cuenta. Levántate, y manos a la obra; y Jehová esté contigo. 
17 
Asimismo mandó David a todos los principales de Israel que ayudasen a Salomón su hijo, diciendo: 
18 
¿No está con vosotros Jehová vuestro Dios, el cual os ha dado paz por todas partes? Porque él ha entregado en mi mano a los moradores de la tierra, y la tierra ha sido sometida delante de Jehová, y delante de su pueblo. 
19 
Poned, pues, ahora vuestros corazones y vuestros ánimos en buscar a Jehová vuestro Dios; y levantaos, y edificad el santuario de Jehová Dios, para traer el arca del pacto de Jehová, y los utensilios consagrados a Dios, a la casa edificada al nombre de Jehová. 

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Capítulo 23  

Levitas para las tareas del templo 


Siendo, pues, David ya viejo y lleno de días, hizo a Salomón su hijo rey sobre Israel. 

Y juntando a todos los principales de Israel, y a los sacerdotes y levitas, 

fueron contados los levitas de treinta años arriba; y fue el número de ellos por sus cabezas, contados uno por uno, treinta y ocho mil. 

De éstos, veinticuatro mil para dirigir la obra de la casa de Jehová, y seis mil para gobernadores y jueces. 

Además, cuatro mil porteros, y cuatro mil para alabar a Jehová, dijo David, con los instrumentos que he hecho para tributar alabanzas. 

Y los repartió David en grupos conforme a los hijos de Leví: Gersón, Coat y Merari. 

Los hijos de Gersón: Laadán y Simei. 

Los hijos de Laadán, tres: Jehiel el primero, después Zetam y Joel. 

Los hijos de Simei, tres: Selomit, Haziel y Harán. Estos fueron los jefes de las familias de Laadán. 
10 
Y los hijos de Simei: Jahat, Zina, Jeús y Bería. Estos cuatro fueron los hijos de Simei. 
11 
Jahat era el primero, y Zina el segundo; pero Jeús y Bería no tuvieron muchos hijos, por lo cual fueron contados como una familia. 
12 
Los hijos de Coat: Amram, Izhar, Hebrón y Uziel, ellos cuatro. 
13 
Los hijos de Amram: Aarón y Moisés. Y Aarón fue apartado para ser dedicado a las cosas más santas, él y sus hijos para siempre, para que quemasen incienso delante de Jehová, y le ministrasen y bendijesen en su nombre, para siempre. 
14 
Y los hijos de Moisés varón de Dios fueron contados en la tribu de Leví. 
15 
Los hijos de Moisés fueron Gersón y Eliezer. 
16 
Hijo de Gersón fue Sebuel el jefe. 
17 
E hijo de Eliezer fue Rehabías el jefe. Y Eliezer no tuvo otros hijos; mas los hijos de Rehabías fueron muchos. 
18 
Hijo de Izhar fue Selomit el jefe. 
19 
Los hijos de Hebrón: Jerías el jefe, Amarías el segundo, Jahaziel el tercero, y Jecamán el cuarto. 
20 
Los hijos de Uziel: Micaía el jefe, e Isías el segundo. 
21 
Los hijos de Merari: Mahli y Musi. Los hijos de Mahli: Eleazar y Cis. 
22 
Y murió Eleazar sin hijos; pero tuvo hijas, y los hijos de Cis, sus parientes, las tomaron por mujeres. 
23 
Los hijos de Musi: Mahli, Edar y Jeremot, ellos tres. 
24 
Estos son los hijos de Leví en las familias de sus padres, jefes de familias según el censo de ellos, contados por sus nombres, por sus cabezas, de veinte años arriba, los cuales trabajaban en el ministerio de la casa de Jehová. 
25 
Porque David dijo: Jehová Dios de Israel ha dado paz a su pueblo Israel, y él habitará en Jerusalén para siempre. 
26 
Y también los levitas no tendrán que llevar más el tabernáculo y todos los utensilios para su ministerio. 
27 
Así que, conforme a las postreras palabras de David, se hizo la cuenta de los hijos de Leví de veinte años arriba. 
28 
Y estaban bajo las órdenes de los hijos de Aarón para ministrar en la casa de Jehová, en los atrios, en las cámaras, y en la purificación de toda cosa santificada, y en la demás obra del ministerio de la casa de Dios. 
29 
Asimismo para los panes de la proposición, para la flor de harina para el sacrificio, para las hojuelas sin levadura, para lo preparado en sartén, para lo tostado, y para toda medida y cuenta; 
30 
y para asistir cada mañana todos los días a dar gracias y tributar alabanzas a Jehová, y asimismo por la tarde; 
31 
y para ofrecer todos los holocaustos a Jehová los días de reposo, lunas nuevas y fiestas solemnes, según su número y de acuerdo con su rito, continuamente delante de Jehová; 
32 
y para que tuviesen la guarda del tabernáculo de reunión, y la guarda del santuario, bajo las órdenes de los hijos de Aarón sus hermanos, en el ministerio de la casa de Jehová.

DIA 27 DE AGOSTO - 1 DE CRONICAS 17-19

Capítulo 17


Dios promete a David una casa estable


1

Aconteció que morando David en su casa, dijo David al profeta Natán: He aquí yo habito en casa de cedro, y el arca del pacto de Jehová debajo de cortinas.

2

Y Natán dijo a David: Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo.

3

En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo:

4

Ve y di a David mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite.

5

Porque no he habitado en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en tienda, y de tabernáculo en tabernáculo.

6

Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro?

7

Por tanto, ahora dirás a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo Israel;

8

y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la tierra.

9

Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes,

10

y desde el tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago saber, además, que Jehová te edificará casa.

11

Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino.

12

El me edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente.

13

Yo le seré por padre, y él me será por hijo; y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti;

14

sino que lo confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre.

15

Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

16

Y entró el rey David y estuvo delante de Jehová, y dijo: Jehová Dios, ¿quién soy yo, y cuál es mi casa, para que me hayas traído hasta este lugar?

17

Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios.

18

¿Qué más puede añadir David pidiendo de ti para glorificar a tu siervo? Mas tú conoces a tu siervo.

19

Oh Jehová, por amor de tu siervo y según tu corazón, has hecho toda esta grandeza, para hacer notorias todas tus grandezas.

20

Jehová, no hay semejante a ti, ni hay Dios sino tú, según todas las cosas que hemos oído con nuestros oídos.

21

¿Y qué pueblo hay en la tierra como tu pueblo Israel, cuyo Dios fuese y se redimiese un pueblo, para hacerte nombre con grandezas y maravillas, echando a las naciones de delante de tu pueblo, que tú rescataste de Egipto?

22

Tú has constituido a tu pueblo Israel por pueblo tuyo para siempre; y tú, Jehová, has venido a ser su Dios.

23

Ahora pues, Jehová, la palabra que has hablado acerca de tu siervo y de su casa, sea firme para siempre, y haz como has dicho.

24

Permanezca, pues, y sea engrandecido tu nombre para siempre, a fin de que se diga: Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, es Dios para Israel. Y sea la casa de tu siervo David firme delante de ti.

25

Porque tú, Dios mío, revelaste al oído a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti.

26

Ahora pues, Jehová, tú eres el Dios que has hablado de tu siervo este bien;

27

y ahora has querido bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca perpetuamente delante de ti; porque tú, Jehová, la has bendecido, y será bendita para siempre.


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Capítulo 18 


Victorias militares de David


1

Después de estas cosas aconteció que David derrotó a los filisteos, y los humilló, y tomó a Gat y sus villas de mano de los filisteos.

2

También derrotó a Moab, y los moabitas fueron siervos de David, trayéndole presentes.

3

Asimismo derrotó David a Hadad-ezer rey de Soba, en Hamat, yendo éste a asegurar su dominio junto al río Eufrates.

4

Y le tomó David mil carros, siete mil de a caballo, y veinte mil hombres de a pie; y desjarretó David los caballos de todos los carros, excepto los de cien carros que dejó.

5

Y viniendo los sirios de Damasco en ayuda de Hadad-ezer rey de Soba, David hirió de ellos veintidós mil hombres.

6

Y puso David guarnición en Siria de Damasco, y los sirios fueron hechos siervos de David, trayéndole presentes; porque Jehová daba la victoria a David dondequiera que iba.

7

Tomó también David los escudos de oro que llevaban los siervos de Hadad-ezer, y los trajo a Jerusalén.

8

Asimismo de Tibhat y de Cun, ciudades de Hadad-ezer, tomó David muchísimo bronce, con el que Salomón hizo el mar de bronce, las columnas, y utensilios de bronce.

9

Y oyendo Toi rey de Hamat que David había deshecho todo el ejército de Hadad-ezer rey de Soba,

10

envió a Adoram su hijo al rey David, para saludarle y bendecirle por haber peleado con Hadad-ezer y haberle vencido; porque Toi tenía guerra contra Hadad-ezer. Le envió también toda clase de utensilios de oro, de plata y de bronce;

11

los cuales el rey David dedicó a Jehová, con la plata y el oro que había tomado de todas las naciones de Edom, de Moab, de los hijos de Amón, de los filisteos y de Amalec.

12

Además de esto, Abisai hijo de Sarvia destrozó en el valle de la Sal a dieciocho mil edomitas.

13

Y puso guarnición en Edom, y todos los edomitas fueron siervos de David; porque Jehová daba el triunfo a David dondequiera que iba.

14

Reinó David sobre todo Israel, y juzgaba con justicia a todo su pueblo.

15

Y Joab hijo de Sarvia era general del ejército, y Josafat hijo de Ahilud, canciller.

16

Sadoc hijo de Ahitob y Abimelec hijo de Abiatar eran sacerdotes, y Savsa, secretario.

17

Y Benaía hijo de Joiada estaba sobre los cereteos y peleteos; y los hijos de David eran los príncipes cerca del rey.


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Capítulo 19 


El rey de Amón afrenta a David


1

Después de estas cosas aconteció que murió Nahas rey de los hijos de Amón, y reinó en su lugar su hijo.

2

Y dijo David: Manifestaré misericordia con Hanún hijo de Nahas, porque también su padre me mostró misericordia. Así David envió embajadores que lo consolasen de la muerte de su padre. Pero cuando llegaron los siervos de David a la tierra de los hijos de Amón a Hanún, para consolarle,

3

los príncipes de los hijos de Amón dijeron a Hanún: ¿A tu parecer honra David a tu padre, que te ha enviado consoladores? ¿No vienen más bien sus siervos a ti para espiar, e inquirir, y reconocer la tierra?

4

Entonces Hanún tomó los siervos de David y los rapó, y les cortó los vestidos por la mitad, hasta las nalgas, y los despachó.

5

Se fueron luego, y cuando llegó a David la noticia sobre aquellos varones, él envió a recibirlos, porque estaban muy afrentados. El rey mandó que les dijeran: Estaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis.

6

Y viendo los hijos de Amón que se habían hecho odiosos a David, Hanún y los hijos de Amón enviaron mil talentos de plata para tomar a sueldo carros y gente de a caballo de Mesopotamia, de Siria, de Maaca y de Soba.

7

Y tomaron a sueldo treinta y dos mil carros, y al rey de Maaca y a su ejército, los cuales vinieron y acamparon delante de Medeba. Y se juntaron también los hijos de Amón de sus ciudades, y vinieron a la guerra.

8

Oyéndolo David, envió a Joab con todo el ejército de los hombres valientes.

9

Y los hijos de Amón salieron, y ordenaron la batalla a la entrada de la ciudad; y los reyes que habían venido estaban aparte en el campo.

10

Y viendo Joab que el ataque contra él había sido dispuesto por el frente y por la retaguardia, escogió de los más aventajados que había en Israel, y con ellos ordenó su ejército contra los sirios.

11

Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su hermano, y los ordenó en batalla contra los amonitas.

12

Y dijo: Si los sirios fueren más fuertes que yo, tú me ayudarás; y si los amonitas fueren más fuertes que tú, yo te ayudaré.

13

Esfuérzate, y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga Jehová lo que bien le parezca.

14

Entonces se acercó Joab y el pueblo que tenía consigo, para pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él.

15

Y los hijos de Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de Abisai su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.

16

Viendo los sirios que habían caído delante de Israel, enviaron embajadores, y trajeron a los sirios que estaban al otro lado del Eufrates, cuyo capitán era Sofac, general del ejército de Hadad-ezer.

17

Luego que fue dado aviso a David, reunió a todo Israel, y cruzando el Jordán vino a ellos, y ordenó batalla contra ellos. Y cuando David hubo ordenado su tropa contra ellos, pelearon contra él los sirios.

18

Mas el pueblo sirio huyó delante de Israel; y mató David de los sirios a siete mil hombres de los carros, y cuarenta mil hombres de a pie; asimismo mató a Sofac general del ejército.

19

Y viendo los siervos de Hadad-ezer que habían caído delante de Israel, concertaron paz con David, y fueron sus siervos; y el pueblo sirio nunca más quiso ayudar a los hijos de Amón.



DIA 26 DE AGOSTO - 1 DE CRONICAS 14-16

Capítulo 14     


David edifica su casa


1

Hiram rey de Tiro envió a David embajadores, y madera de cedro, y albañiles y carpinteros, para que le edificasen una casa.

2

Y entendió David que Jehová lo había confirmado como rey sobre Israel, y que había exaltado su reino sobre su pueblo Israel.

3

Entonces David tomó también mujeres en Jerusalén, y engendró David más hijos e hijas.

4

Y estos son los nombres de los que le nacieron en Jerusalén: Samúa, Sobab, Natán, Salomón,

5

Ibhar, Elisúa, Elpelet,

6

Noga, Nefeg, Jafía,

7

Elisama, Beeliada y Elifelet.

8

Oyendo los filisteos que David había sido ungido rey sobre todo Israel, subieron todos los filisteos en busca de David. Y cuando David lo oyó, salió contra ellos.

9

Y vinieron los filisteos, y se extendieron por el valle de Refaim.

10

Entonces David consultó a Dios, diciendo: ¿Subiré contra los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano? Y Jehová le dijo: Sube, porque yo los entregaré en tus manos.

11

Subieron, pues, a Baal-perazim, y allí los derrotó David. Dijo luego David: Dios rompió mis enemigos por mi mano, como se rompen las aguas. Por esto llamaron el nombre de aquel lugar Baal-perazim.

12

Y dejaron allí sus dioses, y David dijo que los quemasen.

13

Y volviendo los filisteos a extenderse por el valle,

14

David volvió a consultar a Dios, y Dios le dijo: No subas tras ellos, sino rodéalos, para venir a ellos por delante de las balsameras.

15

Y así que oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal luego a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti y herirá el ejército de los filisteos.

16

Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos desde Gabaón hasta Gezer.

17

Y la fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras; y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones.


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Capítulo 15    


David traslada el arca a Jerusalén


1

Hizo David también casas para sí en la ciudad de David, y arregló un lugar para el arca de Dios, y le levantó una tienda.

2

Entonces dijo David: El arca de Dios no debe ser llevada sino por los levitas; porque a ellos ha elegido Jehová para que lleven el arca de Jehová, y le sirvan perpetuamente.

3

Y congregó David a todo Israel en Jerusalén, para que pasasen el arca de Jehová a su lugar, el cual le había él preparado.

4

Reunió también David a los hijos de Aarón y a los levitas;

5

de los hijos de Coat, Uriel el principal, y sus hermanos, ciento veinte.

6

De los hijos de Merari, Asaías el principal, y sus hermanos, doscientos veinte.

7

De los hijos de Gersón, Joel el principal, y sus hermanos, ciento treinta.

8

De los hijos de Elizafán, Semaías el principal, y sus hermanos, doscientos.

9

De los hijos de Hebrón, Eliel el principal, y sus hermanos, ochenta.

10

De los hijos de Uziel, Aminadab el principal, y sus hermanos, ciento doce.

11

Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab,

12

y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado;

13

pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza.

14

Así los sacerdotes y los levitas se santificaron para traer el arca de Jehová Dios de Israel.

15

Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová.

16

Asimismo dijo David a los principales de los levitas, que designasen de sus hermanos a cantores con instrumentos de música, con salterios y arpas y címbalos, que resonasen y alzasen la voz con alegría.

17

Y los levitas designaron a Hemán hijo de Joel; y de sus hermanos, a Asaf hijo de Berequías; y de los hijos de Merari y de sus hermanos, a Etán hijo de Cusaías.

18

Y con ellos a sus hermanos del segundo orden, a Zacarías, Jaaziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Benaía, Maasías, Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom y Jeiel, los porteros.

19

Así Hemán, Asaf y Etán, que eran cantores, sonaban címbalos de bronce.

20

Y Zacarías, Aziel, Semiramot, Jehiel, Uni, Eliab, Maasías y Benaía, con salterios sobre Alamot.

21

Matatías, Elifelehu, Micnías, Obed-edom, Jeiel y Azazías tenían arpas afinadas en la octava para dirigir.

22

Y Quenanías, principal de los levitas en la música, fue puesto para dirigir el canto, porque era entendido en ello.

23

Berequías y Elcana eran porteros del arca.

24

Y Sebanías, Josafat, Natanael, Amasai, Zacarías, Benaía y Eliezer, sacerdotes, tocaban las trompetas delante del arca de Dios; Obed-edom y Jehías eran también porteros del arca.

25

David, pues, y los ancianos de Israel y los capitanes de millares, fueron a traer el arca del pacto de Jehová, de casa de Obed-edom, con alegría.

26

Y ayudando Dios a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, sacrificaron siete novillos y siete carneros.

27

Y David iba vestido de lino fino, y también todos los levitas que llevaban el arca, y asimismo los cantores; y Quenanías era maestro de canto entre los cantores. Llevaba también David sobre sí un efod de lino.

28

De esta manera llevaba todo Israel el arca del pacto de Jehová, con júbilo y sonido de bocinas y trompetas y címbalos, y al son de salterios y arpas.

29

Pero cuando el arca del pacto de Jehová llegó a la ciudad de David, Mical, hija de Saúl, mirando por una ventana, vio al rey David que saltaba y danzaba; y lo menospreció en su corazón.


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Capítulo 16


1

Así trajeron el arca de Dios, y la pusieron en medio de la tienda que David había levantado para ella; y ofrecieron holocaustos y sacrificios de paz delante de Dios.

2

Y cuando David acabó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de paz, bendijo al pueblo en el nombre de Jehová.

3

Y repartió a todo Israel, así a hombres como a mujeres, a cada uno una torta de pan, una pieza de carne, y una torta de pasas.

4

Y puso delante del arca de Jehová ministros de los levitas, para que recordasen y confesasen y loasen a Jehová Dios de Israel:

5

Asaf el primero; el segundo después de él, Zacarías; Jeiel, Semiramot, Jehiel, Matatías, Eliab, Benaía, Obed-edom y Jeiel, con sus instrumentos de salterios y arpas; pero Asaf sonaba los címbalos.

6

También los sacerdotes Benaía y Jahaziel sonaban continuamente las trompetas delante del arca del pacto de Dios.

7

Entonces, en aquel día, David comenzó a aclamar a Jehová por mano de Asaf y de sus hermanos:

8

Alabad a Jehová, invocad su nombre, Dad a conocer en los pueblos sus obras.

9

Cantad a él, cantadle salmos; Hablad de todas sus maravillas.

10

Gloriaos en su santo nombre; Alégrese el corazón de los que buscan a Jehová.

11

Buscad a Jehová y su poder; Buscad su rostro continuamente.

12

Haced memoria de las maravillas que ha hecho, De sus prodigios, y de los juicios de su boca,

13

Oh vosotros, hijos de Israel su siervo, Hijos de Jacob, sus escogidos.

14

Jehová, él es nuestro Dios; Sus juicios están en toda la tierra.

15

El hace memoria de su pacto perpetuamente, Y de la palabra que él mandó para mil generaciones;

16

Del pacto que concertó con Abraham, Y de su juramento a Isaac;

17

El cual confirmó a Jacob por estatuto, Y a Israel por pacto sempiterno,

18

Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán, Porción de tu heredad.

19

Cuando ellos eran pocos en número, Pocos y forasteros en ella,

20

Y andaban de nación en nación, Y de un reino a otro pueblo,

21

No permitió que nadie los oprimiese; Antes por amor de ellos castigó a los reyes.

22

No toquéis, dijo, a mis ungidos, Ni hagáis mal a mis profetas.

23

Cantad a Jehová toda la tierra, Proclamad de día en día su salvación.

24

Cantad entre las gentes su gloria, Y en todos los pueblos sus maravillas.

25

Porque grande es Jehová, y digno de suprema alabanza, Y de ser temido sobre todos los dioses.

26

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; Mas Jehová hizo los cielos.

27

Alabanza y magnificencia delante de él; Poder y alegría en su morada.

28

Tributad a Jehová, oh familias de los pueblos, Dad a Jehová gloria y poder.

29

Dad a Jehová la honra debida a su nombre; Traed ofrenda, y venid delante de él; Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad.

30

Temed en su presencia, toda la tierra; El mundo será aún establecido, para que no se conmueva.

31

Alégrense los cielos, y gócese la tierra, Y digan en las naciones: Jehová reina.

32

Resuene el mar, y su plenitud; Alégrese el campo, y todo lo que contiene.

33

Entonces cantarán los árboles de los bosques delante de Jehová, Porque viene a juzgar la tierra.

34

Aclamad a Jehová, porque él es bueno; Porque su misericordia es eterna.

35

Y decid: Sálvanos, oh Dios, salvación nuestra; Recógenos, y líbranos de las naciones, Para que confesemos tu santo nombre, Y nos gloriemos en tus alabanzas.

36

Bendito sea Jehová Dios de Israel, De eternidad a eternidad. Y dijo todo el pueblo, Amén, y alabó a Jehová.

37

Y dejó allí, delante del arca del pacto de Jehová, a Asaf y a sus hermanos, para que ministrasen de continuo delante del arca, cada cosa en su día;

38

y a Obed-edom y a sus sesenta y ocho hermanos; y a Obed-edom hijo de Jedutún y a Hosa como porteros.

39

Asimismo al sacerdote Sadoc, y a los sacerdotes sus hermanos, delante del tabernáculo de Jehová en el lugar alto que estaba en Gabaón,

40

para que sacrificasen continuamente, a mañana y tarde, holocaustos a Jehová en el altar del holocausto, conforme a todo lo que está escrito en la ley de Jehová, que él prescribió a Israel;

41

y con ellos a Hemán, a Jedutún y a los otros escogidos declarados por sus nombres, para glorificar a Jehová, porque es eterna su misericordia.

42

Con ellos a Hemán y a Jedutún con trompetas y címbalos para los que tocaban, y con otros instrumentos de música de Dios; y a los hijos de Jedutún para porteros.

43

Y todo el pueblo se fue cada uno a su casa; y David se volvió para bendecir su casa.

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