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"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

viernes, 24 de enero de 2020

DIA 24 DE ENERO - JOB 28-31



El hombre en busca de la sabiduría

Cap 28

1 Ciertamente la plata tiene sus veneros,
Y el oro lugar donde se refina.

2 El hierro se saca del polvo,
Y de la piedra se funde el cobre.

3 A las tinieblas ponen término,
Y examinan todo a la perfección,
Las piedras que hay en oscuridad y en sombra de muerte.

4 Abren minas lejos de lo habitado,
En lugares olvidados, donde el pie no pasa.
Son suspendidos y balanceados, lejos de los demás hombres.

5 De la tierra nace el pan,
Y debajo de ella está como convertida en fuego.

6 Lugar hay cuyas piedras son zafiro,
Y sus polvos de oro.

7 Senda que nunca la conoció ave,
Ni ojo de buitre la vio;

8 Nunca la pisaron animales fieros,
Ni león pasó por ella.

9 En el pedernal puso su mano,
Y trastornó de raíz los montes.

10 De los peñascos cortó ríos,
Y sus ojos vieron todo lo preciado.

11 Detuvo los ríos en su nacimiento,
E hizo salir a luz lo escondido.

12 Mas ¿dónde se hallará la sabiduría?
¿Dónde está el lugar de la inteligencia?

13 No conoce su valor el hombre,
Ni se halla en la tierra de los vivientes.

14 El abismo dice: No está en mí;
Y el mar dijo: Ni conmigo.

15 No se dará por oro,
Ni su precio será a peso de plata.

16 No puede ser apreciada con oro de Ofir,
Ni con ónice precioso, ni con zafiro.

17 El oro no se le igualará, ni el diamante,
Ni se cambiará por alhajas de oro fino.

18 No se hará mención de coral ni de perlas;
La sabiduría es mejor que las piedras preciosas.

19 No se igualará con ella topacio de Etiopía;
No se podrá apreciar con oro fino.

20 ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría?
¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?

21 Porque encubierta está a los ojos de todo viviente,
Y a toda ave del cielo es oculta.

22 El Abadón y la muerte dijeron:
Su fama hemos oído con nuestros oídos.

23 Dios entiende el camino de ella,
Y conoce su lugar.

24 Porque él mira hasta los fines de la tierra,
Y ve cuanto hay bajo los cielos.

25 Al dar peso al viento,
Y poner las aguas por medida;

26 Cuando él dio ley a la lluvia,
Y camino al relámpago de los truenos,

27 Entonces la veía él, y la manifestaba;
La preparó y la descubrió también.

28 Y dijo al hombre:
He aquí que el temor del Señor es la sabiduría,
Y el apartarse del mal, la inteligencia.


Job recuerda su felicidad anterior

Cap 29

1 Volvió Job a reanudar su discurso, y dijo:

2 ¡Quién me volviese como en los meses pasados,
Como en los días en que Dios me guardaba,

3 Cuando hacía resplandecer sobre mi cabeza su lámpara,
A cuya luz yo caminaba en la oscuridad;

4 Como fui en los días de mi juventud,
Cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda;

5 Cuando aún estaba conmigo el Omnipotente,
Y mis hijos alrededor de mí;

6 Cuando lavaba yo mis pasos con leche,
Y la piedra me derramaba ríos de aceite!

7 Cuando yo salía a la puerta a juicio,
Y en la plaza hacía preparar mi asiento,

8 Los jóvenes me veían, y se escondían;
Y los ancianos se levantaban, y estaban de pie.

9 Los príncipes detenían sus palabras;
Ponían la mano sobre su boca.

10 La voz de los principales se apagaba,
Y su lengua se pegaba a su paladar.

11 Los oídos que me oían me llamaban bienaventurado,
Y los ojos que me veían me daban testimonio,

12 Porque yo libraba al pobre que clamaba,
Y al huérfano que carecía de ayudador.

13 La bendición del que se iba a perder venía sobre mí,
Y al corazón de la viuda yo daba alegría.

14 Me vestía de justicia, y ella me cubría;
Como manto y diadema era mi rectitud.

15 Yo era ojos al ciego,
Y pies al cojo.

16 A los menesterosos era padre,
Y de la causa que no entendía, me informaba con diligencia;

17 Y quebrantaba los colmillos del inicuo,
Y de sus dientes hacía soltar la presa.

18 Decía yo: En mi nido moriré,
Y como arena multiplicaré mis días.

19 Mi raíz estaba abierta junto a las aguas,
Y en mis ramas permanecía el rocío.

20 Mi honra se renovaba en mí,
Y mi arco se fortalecía en mi mano.

21 Me oían, y esperaban,
Y callaban a mi consejo.

22 Tras mi palabra no replicaban,
Y mi razón destilaba sobre ellos.

23 Me esperaban como a la lluvia,
Y abrían su boca como a la lluvia tardía.

24 Si me reía con ellos, no lo creían;
Y no abatían la luz de mi rostro.

25 Calificaba yo el camino de ellos, y me sentaba entre ellos como el jefe;
Y moraba como rey en el ejército,
Como el que consuela a los que lloran.


Job lamenta su desdicha actual

Cap 30

1 Pero ahora se ríen de mí los más jóvenes que yo,
A cuyos padres yo desdeñara poner con los perros de mi ganado.

2 ¿Y de qué me serviría ni aun la fuerza de sus manos?
No tienen fuerza alguna.

3 Por causa de la pobreza y del hambre andaban solos;
Huían a la soledad, a lugar tenebroso, asolado y desierto.

4 Recogían malvas entre los arbustos,
Y raíces de enebro para calentarse.

5 Eran arrojados de entre las gentes,
Y todos les daban grita como tras el ladrón.

6 Habitaban en las barrancas de los arroyos,
En las cavernas de la tierra, y en las rocas.

7 Bramaban entre las matas,
Y se reunían debajo de los espinos.

8 Hijos de viles, y hombres sin nombre,
Más bajos que la misma tierra.

9 Y ahora yo soy objeto de su burla,
Y les sirvo de refrán.

10 Me abominan, se alejan de mí,
Y aun de mi rostro no detuvieron su saliva.

11 Porque Dios desató su cuerda, y me afligió,
Por eso se desenfrenaron delante de mi rostro.

12 A la mano derecha se levantó el populacho;
Empujaron mis pies,
Y prepararon contra mí caminos de perdición.

13 Mi senda desbarataron,
Se aprovecharon de mi quebrantamiento,
Y contra ellos no hubo ayudador.

14 Vinieron como por portillo ancho,
Se revolvieron sobre mi calamidad.

15 Se han revuelto turbaciones sobre mí;
Combatieron como viento mi honor,
Y mi prosperidad pasó como nube.

16 Y ahora mi alma está derramada en mí;
Días de aflicción se apoderan de mí.

17 La noche taladra mis huesos,
Y los dolores que me roen no reposan.

18 La violencia deforma mi vestidura; me ciñe como el cuello de mi túnica.

19 El me derribó en el lodo,
Y soy semejante al polvo y a la ceniza.

20 Clamo a ti, y no me oyes;
Me presento, y no me atiendes.

21 Te has vuelto cruel para mí;
Con el poder de tu mano me persigues.

22 Me alzaste sobre el viento, me hiciste cabalgar en él,
Y disolviste mi sustancia.

23 Porque yo sé que me conduces a la muerte,
Y a la casa determinada a todo viviente.

24 Mas él no extenderá la mano contra el sepulcro;
¿Clamarán los sepultados cuando él los quebrantare?

25 ¿No lloré yo al afligido?
Y mi alma, ¿no se entristeció sobre el menesteroso?

26 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal;
Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad.

27 Mis entrañas se agitan, y no reposan;
Días de aflicción me han sobrecogido.

28 Ando ennegrecido, y no por el sol;
Me he levantado en la congregación, y clamado.

29 He venido a ser hermano de chacales,
Y compañero de avestruces.

30 Mi piel se ha ennegrecido y se me cae,
Y mis huesos arden de calor.

31 Se ha cambiado mi arpa en luto,
Y mi flauta en voz de lamentadores.


Job afirma su integridad

Cap 31

1 Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

2 Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,
Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?

3 ¿No hay quebrantamiento para el impío,
Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?

4 ¿No ve él mis caminos,
Y cuenta todos mis pasos?

5 Si anduve con mentira,
Y si mi pie se apresuró a engaño,

6 Péseme Dios en balanzas de justicia,
Y conocerá mi integridad.

7 Si mis pasos se apartaron del camino,
Si mi corazón se fue tras mis ojos,
Y si algo se pegó a mis manos,

8 Siembre yo, y otro coma,
Y sea arrancada mi siembra.

9 Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,
Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

10 Muela para otro mi mujer,
Y sobre ella otros se encorven.

11 Porque es maldad e iniquidad
Que han de castigar los jueces.

12 Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,
Y consumiría toda mi hacienda.

13 Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,
Cuando ellos contendían conmigo,

14 ¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?
Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?

15 El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?
¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?

16 Si estorbé el contento de los pobres,
E hice desfallecer los ojos de la viuda;

17 Si comí mi bocado solo,
Y no comió de él el huérfano

18 (Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,
Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);

19 Si he visto que pereciera alguno sin vestido,
Y al menesteroso sin abrigo;

20 Si no me bendijeron sus lomos,
Y del vellón de mis ovejas se calentaron;

21 Si alcé contra el huérfano mi mano,
Aunque viese que me ayudaran en la puerta;

22 Mi espalda se caiga de mi hombro,
Y el hueso de mi brazo sea quebrado.

23 Porque temí el castigo de Dios,
Contra cuya majestad yo no tendría poder.

24 Si puse en el oro mi esperanza,
Y dije al oro: Mi confianza eres tú;

25 Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,
Y de que mi mano hallase mucho;

26 Si he mirado al sol cuando resplandecía,
O a la luna cuando iba hermosa,

27 Y mi corazón se engañó en secreto,
Y mi boca besó mi mano;

28 Esto también sería maldad juzgada;
Porque habría negado al Dios soberano.

29 Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,
Y me regocijé cuando le halló el mal

30 (Ni aun entregué al pecado mi lengua,
Pidiendo maldición para su alma);

31 Si mis siervos no decían:
¿Quién no se ha saciado de su carne?

32 (El forastero no pasaba fuera la noche;
Mis puertas abría al caminante);

33 Si encubrí como hombre mis transgresiones,
Escondiendo en mi seno mi iniquidad,

34 Porque tuve temor de la gran multitud,
Y el menosprecio de las familias me atemorizó,
Y callé, y no salí de mi puerta;

35 ¡Quién me diera quien me oyese!
He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,
Aunque mi adversario me forme proceso.

36 Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,
Y me lo ceñiría como una corona.

37 Yo le contaría el número de mis pasos,
Y como príncipe me presentaría ante él.

38 Si mi tierra clama contra mí,
Y lloran todos sus surcos;

39 Si comí su sustancia sin dinero,
O afligí el alma de sus dueños,

40 En lugar de trigo me nazcan abrojos,
Y espinos en lugar de cebada. m Aquí terminan las palabras de Job.

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