Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

domingo, 24 de junio de 2018

DIA 24 DE JUNIO - PROVERBIOS 29-31

 

Capítulo 29     


El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. 

Cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; Mas cuando domina el impío, el pueblo gime. 

El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes. 

El rey con el juicio afirma la tierra; Mas el que exige presentes la destruye. 

El hombre que lisonjea a su prójimo, Red tiende delante de sus pasos. 

En la transgresión del hombre malo hay lazo; Mas el justo cantará y se alegrará. 

Conoce el justo la causa de los pobres; Mas el impío no entiende sabiduría. 

Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas; Mas los sabios apartan la ira. 

Si el hombre sabio contendiere con el necio, Que se enoje o que se ría, no tendrá reposo. 
10 
Los hombres sanguinarios aborrecen al perfecto, Mas los rectos buscan su contentamiento. 
11 
El necio da rienda suelta a toda su ira, Mas el sabio al fin la sosiega. 
12 
Si un gobernante atiende la palabra mentirosa, Todos sus servidores serán impíos. 
13 
El pobre y el usurero se encuentran; Jehová alumbra los ojos de ambos. 
14 
Del rey que juzga con verdad a los pobres, El trono será firme para siempre. 
15 
La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre. 
16 
Cuando los impíos son muchos, mucha es la transgresión; Mas los justos verán la ruina de ellos. 
17 
Corrige a tu hijo, y te dará descanso, Y dará alegría a tu alma. 
18 
Sin profecía el pueblo se desenfrena; Mas el que guarda la ley es bienaventurado. 
19 
El siervo no se corrige con palabras; Porque entiende, mas no hace caso. 
20 
¿Has visto hombre ligero en sus palabras? Más esperanza hay del necio que de él. 
21 
El siervo mimado desde la niñez por su amo, A la postre será su heredero. 
22 
El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca. 
23 
La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra. 
24 
El cómplice del ladrón aborrece su propia alma; Pues oye la imprecación y no dice nada. 
25 
El temor del hombre pondrá lazo; Mas el que confía en Jehová será exaltado. 
26 
Muchos buscan el favor del príncipe; Mas de Jehová viene el juicio de cada uno. 
27 
Abominación es a los justos el hombre inicuo; Y abominación es al impío el de caminos rectos. 


Capítulo 30    Palabras de Agur


Palabras de Agur, hijo de Jaqué; la profecía que dijo el varón a Itiel, a Itiel y a Ucal. 

Ciertamente más rudo soy yo que ninguno, Ni tengo entendimiento de hombre. 

Yo ni aprendí sabiduría, Ni conozco la ciencia del Santo. 

¿Quién subió al cielo, y descendió? ¿Quién encerró los vientos en sus puños? ¿Quién ató las aguas en un paño? ¿Quién afirmó todos los términos de la tierra? ¿Cuál es su nombre, y el nombre de su hijo, si sabes? 

Toda palabra de Dios es limpia; El es escudo a los que en él esperan. 

No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, Y seas hallado mentiroso. 

Dos cosas te he demandado; No me las niegues antes que muera: 

Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Manténme del pan necesario; 

No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios. 
10 
No acuses al siervo ante su señor, No sea que te maldiga, y lleves el castigo. 
11 
Hay generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice. 
12 
Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. 
13 
Hay generación cuyos ojos son altivos Y cuyos párpados están levantados en alto. 
14 
Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres. 
15 
La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Aun la cuarta nunca dice: ¡Basta! 
16 
El Seol, la matriz estéril, La tierra que no se sacia de aguas, Y el fuego que jamás dice: ¡Basta! 
17 
El ojo que escarnece a su padre Y menosprecia la enseñanza de la madre, Los cuervos de la cañada lo saquen, Y lo devoren los hijos del águila. 
18 
Tres cosas me son ocultas; Aun tampoco sé la cuarta: 
19 
El rastro del águila en el aire; El rastro de la culebra sobre la peña; El rastro de la nave en medio del mar; Y el rastro del hombre en la doncella. 
20 
El proceder de la mujer adúltera es así: Come, y limpia su boca Y dice: No he hecho maldad. 
21 
Por tres cosas se alborota la tierra, Y la cuarta ella no puede sufrir: 
22 
Por el siervo cuando reina; Por el necio cuando se sacia de pan; 
23 
Por la mujer odiada cuando se casa; Y por la sierva cuando hereda a su señora. 
24 
Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios: 
25 
Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida; 
26 
Los conejos, pueblo nada esforzado, Y ponen su casa en la piedra; 
27 
Las langostas, que no tienen rey, Y salen todas por cuadrillas; 
28 
La araña que atrapas con la mano, Y está en palacios de rey. 
29 
Tres cosas hay de hermoso andar, Y la cuarta pasea muy bien: 
30 
El león, fuerte entre todos los animales, Que no vuelve atrás por nada; 
31 
El ceñido de lomos; asimismo el macho cabrío; Y el rey, a quien nadie resiste. 
32 
Si neciamente has procurado enaltecerte, O si has pensado hacer mal, Pon el dedo sobre tu boca. 
33 
Ciertamente el que bate la leche sacará mantequilla, Y el que recio se suena las narices sacará sangre; Y el que provoca la ira causará contienda. 


Capítulo 31     Palabras de Lemuel


Palabras del rey Lemuel; la profecía con que le enseñó su madre. 

¿Qué, hijo mío? ¿y qué, hijo de mi vientre? ¿Y qué, hijo de mis deseos? 

No des a las mujeres tu fuerza, Ni tus caminos a lo que destruye a los reyes. 

No es de los reyes, oh Lemuel, no es de los reyes beber vino, Ni de los príncipes la sidra; 

No sea que bebiendo olviden la ley, Y perviertan el derecho de todos los afligidos. 

Dad la sidra al desfallecido, Y el vino a los de amargado ánimo. 

Beban, y olvídense de su necesidad, Y de su miseria no se acuerden más. 

Abre tu boca por el mudo En el juicio de todos los desvalidos. 

Abre tu boca, juzga con justicia, Y defiende la causa del pobre y del menesteroso. 
10 
Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas. 
11 
El corazón de su marido está en ella confiado, Y no carecerá de ganancias. 
12 
Le da ella bien y no mal Todos los días de su vida. 
13 
Busca lana y lino, Y con voluntad trabaja con sus manos. 
14 
Es como nave de mercader; Trae su pan de lejos. 
15 
Se levanta aun de noche Y da comida a su familia Y ración a sus criadas. 
16 
Considera la heredad, y la compra, Y planta viña del fruto de sus manos. 
17 
Ciñe de fuerza sus lomos, Y esfuerza sus brazos. 
18 
Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche. 
19 
Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca. 
20 
Alarga su mano al pobre, Y extiende sus manos al menesteroso. 
21 
No tiene temor de la nieve por su familia, Porque toda su familia está vestida de ropas dobles. 
22 
Ella se hace tapices; De lino fino y púrpura es su vestido. 
23 
Su marido es conocido en las puertas, Cuando se sienta con los ancianos de la tierra. 
24 
Hace telas, y vende, Y da cintas al mercader. 
25 
Fuerza y honor son su vestidura; Y se ríe de lo por venir. 
26 
Abre su boca con sabiduría, Y la ley de clemencia está en su lengua. 
27 
Considera los caminos de su casa, Y no come el pan de balde. 
28 
Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada; Y su marido también la alaba: 
29 
Muchas mujeres hicieron el bien; Mas tú sobrepasas a todas. 
30 
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada. 
31 
Dadle del fruto de sus manos, Y alábenla en las puertas sus hechos. 

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