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"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

lunes, 18 de junio de 2018

DIA 18 DE JUNIO - PROVERBIOS 8-11

 

Capítulo 8     
La excelencia de la sabiduría
1
¿No clama la sabiduría, Y da su voz la inteligencia?
2
En las alturas junto al camino, A las encrucijadas de las veredas se para;
3
En el lugar de las puertas, a la entrada de la ciudad, A la entrada de las puertas da voces:
4
Oh hombres, a vosotros clamo; Dirijo mi voz a los hijos de los hombres.
5
Entended, oh simples, discreción; Y vosotros, necios, entrad en cordura.
6
Oíd, porque hablaré cosas excelentes, Y abriré mis labios para cosas rectas.
7
Porque mi boca hablará verdad, Y la impiedad abominan mis labios.
8
Justas son todas las razones de mi boca; No hay en ellas cosa perversa ni torcida.
9
Todas ellas son rectas al que entiende, Y razonables a los que han hallado sabiduría.
10
Recibid mi enseñanza, y no plata; Y ciencia antes que el oro escogido.
11
Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; Y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.
12
Yo, la sabiduría, habito con la cordura, Y hallo la ciencia de los consejos.
13
El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.
14
Conmigo está el consejo y el buen juicio; Yo soy la inteligencia; mío es el poder.
15
Por mí reinan los reyes, Y los príncipes determinan justicia.
16
Por mí dominan los príncipes, Y todos los gobernadores juzgan la tierra.
17
Yo amo a los que me aman, Y me hallan los que temprano me buscan.
18
Las riquezas y la honra están conmigo; Riquezas duraderas, y justicia.
19
Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado; Y mi rédito mejor que la plata escogida.
20
Por vereda de justicia guiaré, Por en medio de sendas de juicio,
21
Para hacer que los que me aman tengan su heredad, Y que yo llene sus tesoros.
22
Jehová me poseía en el principio, Ya de antiguo, antes de sus obras.
23
Eternamente tuve el principado, desde el principio, Antes de la tierra.
24
Antes de los abismos fui engendrada; Antes que fuesen las fuentes de las muchas aguas.
25
Antes que los montes fuesen formados, Antes de los collados, ya había sido yo engendrada;
26
No había aún hecho la tierra, ni los campos, Ni el principio del polvo del mundo.
27
Cuando formaba los cielos, allí estaba yo; Cuando trazaba el círculo sobre la faz del abismo;
28
Cuando afirmaba los cielos arriba, Cuando afirmaba las fuentes del abismo;
29
Cuando ponía al mar su estatuto, Para que las aguas no traspasasen su mandamiento; Cuando establecía los fundamentos de la tierra,
30
Con él estaba yo ordenándolo todo, Y era su delicia de día en día, Teniendo solaz delante de él en todo tiempo.
31
Me regocijo en la parte habitable de su tierra; Y mis delicias son con los hijos de los hombres.
32
Ahora, pues, hijos, oídme, Y bienaventurados los que guardan mis caminos.
33
Atended el consejo, y sed sabios, Y no lo menospreciéis.
34
Bienaventurado el hombre que me escucha, Velando a mis puertas cada día, Aguardando a los postes de mis puertas.
35
Porque el que me halle, hallará la vida, Y alcanzará el favor de Jehová.
36
Mas el que peca contra mí, defrauda su alma; Todos los que me aborrecen aman la muerte.




Capítulo 9     
El llamado de la sabiduría
1
La sabiduría edificó su casa, Labró sus siete columnas.
2
Mató sus víctimas, mezcló su vino, Y puso su mesa.
3
Envió sus criadas; Sobre lo más alto de la ciudad clamó.
4
Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dice:
5
Venid, comed mi pan, Y bebed del vino que yo he mezclado.
6
Dejad las simplezas, y vivid, Y andad por el camino de la inteligencia.
7
El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha.
8
No reprendas al escarnecedor, para que no te aborrezca; Corrige al sabio, y te amará.
9
Da al sabio, y será más sabio; Enseña al justo, y aumentará su saber.
10
El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.
11
Porque por mí se aumentarán tus días, Y años de vida se te añadirán.
12
Si fueres sabio, para ti lo serás; Y si fueres escarnecedor, pagarás tú solo.
13
La mujer insensata es alborotadora; Es simple e ignorante.
14
Se sienta en una silla a la puerta de su casa, En los lugares altos de la ciudad,
15
Para llamar a los que pasan por el camino, Que van por sus caminos derechos.
16
Dice a cualquier simple: Ven acá. A los faltos de cordura dijo:
17
Las aguas hurtadas son dulces, Y el pan comido en oculto es sabroso.
18
Y no saben que allí están los muertos; Que sus convidados están en lo profundo del Seol.




Capítulo 10     
Proverbios de Salomón
1
Los proverbios de Salomón. El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre.
2
Los tesoros de maldad no serán de provecho; Mas la justicia libra de muerte.
3
Jehová no dejará padecer hambre al justo; Mas la iniquidad lanzará a los impíos.
4
La mano negligente empobrece; Mas la mano de los diligentes enriquece.
5
El que recoge en el verano es hombre entendido; El que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza.
6
Hay bendiciones sobre la cabeza del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.
7
La memoria del justo será bendita; Mas el nombre de los impíos se pudrirá.
8
El sabio de corazón recibirá los mandamientos; Mas el necio de labios caerá.
9
El que camina en integridad anda confiado; Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado.
10
El que guiña el ojo acarrea tristeza; Y el necio de labios será castigado.
11
Manantial de vida es la boca del justo; Pero violencia cubrirá la boca de los impíos.
12
El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas.
13
En los labios del prudente se halla sabiduría; Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura.
14
Los sabios guardan la sabiduría; Mas la boca del necio es calamidad cercana.
15
Las riquezas del rico son su ciudad fortificada; Y el desmayo de los pobres es su pobreza.
16
La obra del justo es para vida; Mas el fruto del impío es para pecado.
17
Camino a la vida es guardar la instrucción; Pero quien desecha la reprensión, yerra.
18
El que encubre el odio es de labios mentirosos; Y el que propaga calumnia es necio.
19
En las muchas palabras no falta pecado; Mas el que refrena sus labios es prudente.
20
Plata escogida es la lengua del justo; Mas el corazón de los impíos es como nada.
21
Los labios del justo apacientan a muchos, Mas los necios mueren por falta de entendimiento.
22
La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.
23
El hacer maldad es como una diversión al insensato; Mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento.
24
Lo que el impío teme, eso le vendrá; Pero a los justos les será dado lo que desean.
25
Como pasa el torbellino, así el malo no permanece; Mas el justo permanece para siempre.
26
Como el vinagre a los dientes, y como el humo a los ojos, Así es el perezoso a los que lo envían.
27
El temor de Jehová aumentará los días; Mas los años de los impíos serán acortados.
28
La esperanza de los justos es alegría; Mas la esperanza de los impíos perecerá.
29
El camino de Jehová es fortaleza al perfecto; Pero es destrucción a los que hacen maldad.
30
El justo no será removido jamás; Pero los impíos no habitarán la tierra.
31
La boca del justo producirá sabiduría; Mas la lengua perversa será cortada.
32
Los labios del justo saben hablar lo que agrada; Mas la boca de los impíos habla perversidades.




Capítulo 11     
1
El peso falso es abominación a Jehová; Mas la pesa cabal le agrada.
2
Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.
3
La integridad de los rectos los encaminará; Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos.
4
No aprovecharán las riquezas en el día de la ira; Mas la justicia librará de muerte.
5
La justicia del perfecto enderezará su camino; Mas el impío por su impiedad caerá.
6
La justicia de los rectos los librará; Mas los pecadores serán atrapados en su pecado.
7
Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; Y la expectación de los malos perecerá.
8
El justo es librado de la tribulación; Mas el impío entra en lugar suyo.
9
El hipócrita con la boca daña a su prójimo; Mas los justos son librados con la sabiduría.
10
En el bien de los justos la ciudad se alegra; Mas cuando los impíos perecen hay fiesta.
11
Por la bendición de los rectos la ciudad será engrandecida; Mas por la boca de los impíos será trastornada.
12
El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo; Mas el hombre prudente calla.
13
El que anda en chismes descubre el secreto; Mas el de espíritu fiel lo guarda todo.
14
Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.
15
Con ansiedad será afligido el que sale por fiador de un extraño; Mas el que aborreciere las fianzas vivirá seguro.
16
La mujer agraciada tendrá honra, Y los fuertes tendrán riquezas.
17
A su alma hace bien el hombre misericordioso; Mas el cruel se atormenta a sí mismo.
18
El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme.
19
Como la justicia conduce a la vida, Así el que sigue el mal lo hace para su muerte.
20
Abominación son a Jehová los perversos de corazón; Mas los perfectos de camino le son agradables.
21
Tarde o temprano, el malo será castigado; Mas la descendencia de los justos será librada.
22
Como zarcillo de oro en el hocico de un cerdo Es la mujer hermosa y apartada de razón.
23
El deseo de los justos es solamente el bien; Mas la esperanza de los impíos es el enojo.
24
Hay quienes reparten, y les es añadido más; Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.
25
El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.
26
Al que acapara el grano, el pueblo lo maldecirá; Pero bendición será sobre la cabeza del que lo vende.
27
El que procura el bien buscará favor; Mas al que busca el mal, éste le vendrá.
28
El que confía en sus riquezas caerá; Mas los justos reverdecerán como ramas.
29
El que turba su casa heredará viento; Y el necio será siervo del sabio de corazón.
30
El fruto del justo es árbol de vida; Y el que gana almas es sabio.
31
Ciertamente el justo será recompensado en la tierra; ¡Cuánto más el impío y el pecador!

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