Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

viernes, 27 de abril de 2018

DIA 27 DE ABRIL - SALMO 49-51


Capítulo 49     

La vanidad del rico insensato

1
Oíd esto, pueblos todos; Escuchad, habitantes todos del mundo,
2
Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
3
Mi boca hablará sabiduría, Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
4
Inclinaré al proverbio mi oído; Declararé con el arpa mi enigma.
5
¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?
6
Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
7
Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate
8
(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás),
9
Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción.
10
Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.
11
Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras.
12
Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen.
13
Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah
14
Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.
15
Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah
16
No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
17
Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
18
Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, Y sea loado cuando prospere,
19
Entrará en la generación de sus padres, Y nunca más verá la luz.
20
El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.

Capítulo 50     

Dios, el Juez de buenos y malos

1
El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2
De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3
Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará.
4
Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5
Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6
Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah
7
Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8
No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
9
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
10
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
11
Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12
Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.
13
¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
14
Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo;
15
E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
16
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?
17
Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras.
18
Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte.
19
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
20
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21
Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
22
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
23
El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

Capítulo 51     

Oración de arrepentimiento


1
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2
Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
3
Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
4
Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7
Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8
Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.
9
Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11
No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12
Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
13
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.
14
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia.
15
Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
16
Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.
17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18
Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.
19
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

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