Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

domingo, 22 de abril de 2018

DIA 22 DE ABRIL - SALMO 34-36


Capítulo 34     

Evidencias de la bondad de Jehová

1
Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará de continuo en mi boca.
2
En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.
3
Engrandeced a Jehová conmigo, Y exaltemos a una su nombre.
4
Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.
5
Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados.
6
Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias.
7
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
8
Gustad, y ved que es bueno Jehová; Dichoso el hombre que confía en él.
9
Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los que le temen.
10
Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
11
Venid, hijos, oídme; El temor de Jehová os enseñaré.
12
¿Quién es el hombre que desea vida, Que desea muchos días para ver el bien?
13
Guarda tu lengua del mal, Y tus labios de hablar engaño.
14
Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.
15
Los ojos de Jehová están sobre los justos, Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
16
La ira de Jehová contra los que hacen mal, Para cortar de la tierra la memoria de ellos.
17
Claman los justos, y Jehová oye, Y los libra de todas sus angustias.
18
Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.
19
Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová.
20
El guarda todos sus huesos; Ni uno de ellos será quebrantado.
21
Matará al malo la maldad, Y los que aborrecen al justo serán condenados.
22
Jehová redime el alma de sus siervos, Y no serán condenados cuantos en él confían.

Capítulo 35     

Súplica de un justo calumniado

1
Disputa, oh Jehová, con los que contra mí contienden; Pelea contra los que me combaten.
2
Echa mano al escudo y al pavés, Y levántate en mi ayuda.
3
Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores; Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
4
Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida; Sean vueltos atrás y avergonzados los que mi mal intentan.
5
Sean como el tamo delante del viento, Y el ángel de Jehová los acose.
6
Sea su camino tenebroso y resbaladizo, Y el ángel de Jehová los persiga.
7
Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo; Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
8
Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa, Y la red que él escondió lo prenda; Con quebrantamiento caiga en ella.
9
Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.
10
Todos mis huesos dirán: Jehová, ¿quién como tú, Que libras al afligido del más fuerte que él, Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
11
Se levantan testigos malvados; De lo que no sé me preguntan;
12
Me devuelven mal por bien, Para afligir a mi alma.
13
Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio; Afligí con ayuno mi alma, Y mi oración se volvía a mi seno.
14
Como por mi compañero, como por mi hermano andaba; Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
15
Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron; Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía; Me despedazaban sin descanso;
16
Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes, Crujieron contra mí sus dientes.
17
Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
18
Te confesaré en grande congregación; Te alabaré entre numeroso pueblo.
19
No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos, Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
20
Porque no hablan paz; Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
21
Ensancharon contra mí su boca; Dijeron: ¡Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
22
Tú lo has visto, oh Jehová; no calles; Señor, no te alejes de mí.
23
Muévete y despierta para hacerme justicia, Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
24
Júzgame conforme a tu justicia, Jehová Dios mío, Y no se alegren de mí.
25
No digan en su corazón: ¡Ea, alma nuestra! No digan: ¡Le hemos devorado!
26
Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran; Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
27
Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.
28
Y mi lengua hablará de tu justicia Y de tu alabanza todo el día.

Capítulo 36     

Maldad del impío y bondad de Jehová


1
La iniquidad del impío me dice al corazón: No hay temor de Dios delante de sus ojos.
2
Se lisonjea, por tanto, en sus propios ojos, De que su iniquidad no será hallada y aborrecida.
3
Las palabras de su boca son iniquidad y fraude; Ha dejado de ser cuerdo y de hacer el bien.
4
Medita maldad sobre su cama; Está en camino no bueno, El mal no aborrece.
5
Jehová, hasta los cielos llega tu misericordia, Y tu fidelidad alcanza hasta las nubes.
6
Tu justicia es como los montes de Dios, Tus juicios, abismo grande. Oh Jehová, al hombre y al animal conservas.
7
¡Cuán preciosa, oh Dios, es tu misericordia! Por eso los hijos de los hombres se amparan bajo la sombra de tus alas.
8
Serán completamente saciados de la grosura de tu casa, Y tú los abrevarás del torrente de tus delicias.
9
Porque contigo está el manantial de la vida; En tu luz veremos la luz.
10
Extiende tu misericordia a los que te conocen, Y tu justicia a los rectos de corazón.
11
No venga pie de soberbia contra mí, Y mano de impíos no me mueva.
12
Allí cayeron los hacedores de iniquidad; Fueron derribados, y no podrán levantarse.

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