Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús.
San Mateo 4:4

viernes, 26 de enero de 2018

DIA 26 DE ENERO - JOB 35-37

Capítulo 35      


Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo: 

¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho: Más justo soy yo que Dios? 

Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello? ¿O qué provecho tendré de no haber pecado? 

Yo te responderé razones, Y a tus compañeros contigo. 

Mira a los cielos, y ve, Y considera que las nubes son más altas que tú. 

Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él? Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú? 

Si fueres justo, ¿qué le darás a él? ¿O qué recibirá de tu mano? 

Al hombre como tú dañará tu impiedad, Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia. 

A causa de la multitud de las violencias claman, Y se lamentan por el poderío de los grandes. 
10 
Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor, Que da cánticos en la noche, 
11 
Que nos enseña más que a las bestias de la tierra, Y nos hace sabios más que a las aves del cielo? 
12 
Allí clamarán, y él no oirá, Por la soberbia de los malos. 
13 
Ciertamente Dios no oirá la vanidad, Ni la mirará el Omnipotente. 
14 
¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él? La causa está delante de él; por tanto, aguárdale. 
15 
Mas ahora, porque en su ira no castiga, Ni inquiere con rigor, 
16 
Por eso Job abre su boca vanamente, Y multiplica palabras sin sabiduría. 

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Capítulo 36      

Añadió Eliú y dijo: 

Espérame un poco, y te enseñaré; Porque todavía tengo razones en defensa de Dios. 

Tomaré mi saber desde lejos, Y atribuiré justicia a mi Hacedor. 

Porque de cierto no son mentira mis palabras; Contigo está el que es íntegro en sus conceptos. 

He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie; Es poderoso en fuerza de sabiduría. 

No otorgará vida al impío, Pero a los afligidos dará su derecho. 

No apartará de los justos sus ojos; Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre, Y serán exaltados. 

Y si estuvieren prendidos en grillos, Y aprisionados en las cuerdas de aflicción, 

El les dará a conocer la obra de ellos, Y que prevalecieron sus rebeliones. 
10 
Despierta además el oído de ellos para la corrección, Y les dice que se conviertan de la iniquidad. 
11 
Si oyeren, y le sirvieren, Acabarán sus días en bienestar, Y sus años en dicha. 
12 
Pero si no oyeren, serán pasados a espada, Y perecerán sin sabiduría. 
13 
Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira, Y no clamarán cuando él los atare. 
14 
Fallecerá el alma de ellos en su juventud, Y su vida entre los sodomitas. 
15 
Al pobre librará de su pobreza, Y en la aflicción despertará su oído. 
16 
Asimismo te apartará de la boca de la angustia A lugar espacioso, libre de todo apuro, Y te preparará mesa llena de grosura. 
17 
Mas tú has llenado el juicio del impío, En vez de sustentar el juicio y la justicia. 
18 
Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe, El cual no puedas apartar de ti con gran rescate. 
19 
¿Hará él estima de tus riquezas, del oro, O de todas las fuerzas del poder? 
20 
No anheles la noche, En que los pueblos desaparecen de su lugar. 
21 
Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad; Pues ésta escogiste más bien que la aflicción. 
22 
He aquí que Dios es excelso en su poder; ¿Qué enseñador semejante a él? 
23 
¿Quién le ha prescrito su camino? ¿Y quién le dirá: Has hecho mal? 
24 
Acuérdate de engrandecer su obra, La cual contemplan los hombres. 
25 
Los hombres todos la ven; La mira el hombre de lejos. 
26 
He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, Ni se puede seguir la huella de sus años. 
27 
El atrae las gotas de las aguas, Al transformarse el vapor en lluvia, 
28 
La cual destilan las nubes, Goteando en abundancia sobre los hombres. 
29 
¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes, Y el sonido estrepitoso de su morada? 
30 
He aquí que sobre él extiende su luz, Y cobija con ella las profundidades del mar. 
31 
Bien que por esos medios castiga a los pueblos, A la multitud él da sustento. 
32 
Con las nubes encubre la luz, Y le manda no brillar, interponiendo aquéllas. 
33 
El trueno declara su indignación, Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad. 

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Capítulo 37      

Por eso también se estremece mi corazón, Y salta de su lugar. 

Oíd atentamente el estrépito de su voz, Y el sonido que sale de su boca. 

Debajo de todos los cielos lo dirige, Y su luz hasta los fines de la tierra. 

Después de ella brama el sonido, Truena él con voz majestuosa; Y aunque sea oída su voz, no los detiene. 

Truena Dios maravillosamente con su voz; El hace grandes cosas, que nosotros no entendemos. 

Porque a la nieve dice: Desciende a la tierra; También a la llovizna, y a los aguaceros torrenciales. 

Así hace retirarse a todo hombre, Para que los hombres todos reconozcan su obra. 

Las bestias entran en su escondrijo, Y se están en sus moradas. 

Del sur viene el torbellino, Y el frío de los vientos del norte. 
10 
Por el soplo de Dios se da el hielo, Y las anchas aguas se congelan. 
11 
Regando también llega a disipar la densa nube, Y con su luz esparce la niebla. 
12 
Asimismo por sus designios se revuelven las nubes en derredor, Para hacer sobre la faz del mundo, En la tierra, lo que él les mande. 
13 
Unas veces por azote, otras por causa de su tierra, Otras por misericordia las hará venir. 
14 
Escucha esto, Job; Detente, y considera las maravillas de Dios. 
15 
¿Sabes tú cómo Dios las pone en concierto, Y hace resplandecer la luz de su nube? 
16 
¿Has conocido tú las diferencias de las nubes, Las maravillas del Perfecto en sabiduría? 
17 
¿Por qué están calientes tus vestidos Cuando él sosiega la tierra con el viento del sur? 
18 
¿Extendiste tú con él los cielos, Firmes como un espejo fundido? 
19 
Muéstranos qué le hemos de decir; Porque nosotros no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas. 
20 
¿Será preciso contarle cuando yo hablare? Por más que el hombre razone, quedará como abismado. 
21 
Mas ahora ya no se puede mirar la luz esplendente en los cielos, Luego que pasa el viento y los limpia, 
22 
Viniendo de la parte del norte la dorada claridad. En Dios hay una majestad terrible. 
23 
El es Todopoderoso, al cual no alcanzamos, grande en poder; Y en juicio y en multitud de justicia no afligirá. 
24 
Lo temerán por tanto los hombres; El no estima a ninguno que cree en su propio corazón ser sabio. 

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