Alimenta tu vida de la Palabra de Dios y recibe vida eterna. Cada día la actualizaremos para su lectura.
"No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios." Jesús. San Mateo 4:4

sábado, 30 de abril de 2016

DIA 1 DE MAYO - SALMO 61-63

Capítulo 61      

Anhelo de la protección de Dios

1
Oye, oh Dios, mi clamor; A mi oración atiende.
2
Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo,
3
Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo.
4
Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre; Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah
5
Porque tú, oh Dios, has oído mis votos; Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.
6
Días sobre días añadirás al rey; Sus años serán como generación y generación.
7
Estará para siempre delante de Dios; Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.
8
Así cantaré tu nombre para siempre, Pagando mis votos cada día.

Capítulo 62      

Dios, el único refugio

1
En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación.
2
El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho.
3
¿Hasta cuándo maquinaréis contra un hombre, Tratando todos vosotros de aplastarle Como pared desplomada y como cerca derribada?
4
Solamente consultan para arrojarle de su grandeza. Aman la mentira; Con su boca bendicen, pero maldicen en su corazón. Selah
5
Alma mía, en Dios solamente reposa, Porque de él es mi esperanza.
6
El solamente es mi roca y mi salvación. Es mi refugio, no resbalaré.
7
En Dios está mi salvación y mi gloria; En Dios está mi roca fuerte, y mi refugio.
8
Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio. Selah
9
Por cierto, vanidad son los hijos de los hombres, mentira los hijos de varón; Pesándolos a todos igualmente en la balanza, Serán menos que nada.
10
No confiéis en la violencia, Ni en la rapiña; no os envanezcáis; Si se aumentan las riquezas, no pongáis el corazón en ellas.
11
Una vez habló Dios; Dos veces he oído esto: Que de Dios es el poder,
12
Y tuya, oh Señor, es la misericordia; Porque tú pagas a cada uno conforme a su obra.

Capítulo 63      

Oración de un alma sedienta de Dios


1
Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2
Para ver tu poder y tu gloria, Así como te he mirado en el santuario.
3
Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.
4
Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.
5
Como de meollo y de grosura será saciada mi alma, Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6
Cuando me acuerde de ti en mi lecho, Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7
Porque has sido mi socorro, Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8
Está mi alma apegada a ti; Tu diestra me ha sostenido.
9
Pero los que para destrucción buscaron mi alma Caerán en los sitios bajos de la tierra.
10
Los destruirán a filo de espada; Serán porción de los chacales.
11
Pero el rey se alegrará en Dios; Será alabado cualquiera que jura por él; Porque la boca de los que hablan mentira será cerrada.

DIA 30 DE ABRIL - SALMO 58-60


Capítulo 58      

Dios, el Juez de la tierra

1
Oh congregación, ¿pronunciáis en verdad justicia? ¿Juzgáis rectamente, hijos de los hombres?
2
Antes en el corazón maquináis iniquidades; Hacéis pesar la violencia de vuestras manos en la tierra.
3
Se apartaron los impíos desde la matriz; Se descarriaron hablando mentira desde que nacieron.
4
Veneno tienen como veneno de serpiente; Son como el áspid sordo que cierra su oído,
5
Que no oye la voz de los que encantan, Por más hábil que el encantador sea.
6
Oh Dios, quiebra sus dientes en sus bocas; Quiebra, oh Jehová, las muelas de los leoncillos.
7
Sean disipados como aguas que corren; Cuando disparen sus saetas, sean hechas pedazos.
8
Pasen ellos como el caracol que se deslíe; Como el que nace muerto, no vean el sol.
9
Antes que vuestras ollas sientan la llama de los espinos, Así vivos, así airados, los arrebatará él con tempestad.
10
Se alegrará el justo cuando viere la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío.
11
Entonces dirá el hombre: Ciertamente hay galardón para el justo; Ciertamente hay Dios que juzga en la tierra.

Capítulo 59      

Dios, baluarte del justo

1
Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.
2
Líbrame de los que cometen iniquidad, Y sálvame de hombres sanguinarios.
3
Porque he aquí están acechando mi vida; Se han juntado contra mí poderosos. No por falta mía, ni pecado mío, oh Jehová;
4
Sin delito mío corren y se aperciben. Despierta para venir a mi encuentro, y mira.
5
Y tú, Jehová Dios de los ejércitos, Dios de Israel, Despierta para castigar a todas las naciones; No tengas misericordia de todos los que se rebelan con iniquidad. Selah
6
Volverán a la tarde, ladrarán como perros, Y rodearán la ciudad.
7
He aquí proferirán con su boca; Espadas hay en sus labios, Porque dicen: ¿Quién oye?
8
Mas tú, Jehová, te reirás de ellos; Te burlarás de todas las naciones.
9
A causa del poder del enemigo esperaré en ti, Porque Dios es mi defensa.
10
El Dios de mi misericordia irá delante de mí; Dios hará que vea en mis enemigos mi deseo.
11
No los mates, para que mi pueblo no olvide; Dispérsalos con tu poder, y abátelos, Oh Jehová, escudo nuestro.
12
Por el pecado de su boca, por la palabra de sus labios, Sean ellos presos en su soberbia, Y por la maldición y mentira que profieren.
13
Acábalos con furor, acábalos, para que no sean; Y sépase que Dios gobierna en Jacob Hasta los fines de la tierra. Selah
14
Vuelvan, pues, a la tarde, y ladren como perros, Y rodeen la ciudad.
15
Anden ellos errantes para hallar qué comer; Y si no se sacian, pasen la noche quejándose.
16
Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.
17
Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia.

Capítulo 60      

Súplica en medio de la derrota


1
Oh Dios, tú nos has desechado, nos quebrantaste; Te has airado; ¡vuélvete a nosotros!
2
Hiciste temblar la tierra, la has hendido; Sana sus roturas, porque titubea.
3
Has hecho ver a tu pueblo cosas duras; Nos hiciste beber vino de aturdimiento.
4
Has dado a los que te temen bandera Que alcen por causa de la verdad. Selah
5
Para que se libren tus amados, Salva con tu diestra, y óyeme.
6
Dios ha dicho en su santuario: Yo me alegraré; Repartiré a Siquem, y mediré el valle de Sucot.
7
Mío es Galaad, y mío es Manasés; Y Efraín es la fortaleza de mi cabeza; Judá es mi legislador.
8
Moab, vasija para lavarme; Sobre Edom echaré mi calzado; Me regocijaré sobre Filistea.
9
¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién me llevará hasta Edom?
10
¿No serás tú, oh Dios, que nos habías desechado, Y no salías, oh Dios, con nuestros ejércitos?
11
Danos socorro contra el enemigo, Porque vana es la ayuda de los hombres.
12
En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

jueves, 28 de abril de 2016

DIA 29 DE ABRIL - SALMO 55-57

Capítulo 55     

Plegaria de una persona traicionada

1
Escucha, oh Dios, mi oración, Y no te escondas de mi súplica.
2
Está atento, y respóndeme; Clamo en mi oración, y me conmuevo,
3
A causa de la voz del enemigo, Por la opresión del impío; Porque sobre mí echaron iniquidad, Y con furor me persiguen.
4
Mi corazón está dolorido dentro de mí, Y terrores de muerte sobre mí han caído.
5
Temor y temblor vinieron sobre mí, Y terror me ha cubierto.
6
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaría yo, y descansaría.
7
Ciertamente huiría lejos; Moraría en el desierto. Selah
8
Me apresuraría a escapar Del viento borrascoso, de la tempestad.
9
Destrúyelos, oh Señor; confunde la lengua de ellos; Porque he visto violencia y rencilla en la ciudad.
10
Día y noche la rodean sobre sus muros, E iniquidad y trabajo hay en medio de ella.
11
Maldad hay en medio de ella, Y el fraude y el engaño no se apartan de sus plazas.
12
Porque no me afrentó un enemigo, Lo cual habría soportado; Ni se alzó contra mí el que me aborrecía, Porque me hubiera ocultado de él;
13
Sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, Mi guía, y mi familiar;
14
Que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, Y andábamos en amistad en la casa de Dios.
15
Que la muerte les sorprenda; Desciendan vivos al Seol, Porque hay maldades en sus moradas, en medio de ellos.
16
En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará.
17
Tarde y mañana y a mediodía oraré y clamaré, Y él oirá mi voz.
18
El redimirá en paz mi alma de la guerra contra mí, Aunque contra mí haya muchos.
19
Dios oirá, y los quebrantará luego, El que permanece desde la antigüedad; Por cuanto no cambian, Ni temen a Dios. Selah
20
Extendió el inicuo sus manos contra los que estaban en paz con él; Violó su pacto.
21
Los dichos de su boca son más blandos que mantequilla, Pero guerra hay en su corazón; Suaviza sus palabras más que el aceite, Mas ellas son espadas desnudas.
22
Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.
23
Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; Pero yo en ti confiaré.

Capítulo 56     

Confianza en Dios y en su palabra

1
Ten misericordia de mí, oh Dios, porque me devoraría el hombre; Me oprime combatiéndome cada día.
2
Todo el día mis enemigos me pisotean; Porque muchos son los que pelean contra mí con soberbia.
3
En el día que temo, Yo en ti confío.
4
En Dios alabaré su palabra; En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
5
Todos los días ellos pervierten mi causa; Contra mí son todos sus pensamientos para mal.
6
Se reúnen, se esconden, Miran atentamente mis pasos, Como quienes acechan a mi alma.
7
Pésalos según su iniquidad, oh Dios, Y derriba en tu furor a los pueblos.
8
Mis huidas tú has contado; Pon mis lágrimas en tu redoma; ¿No están ellas en tu libro?
9
Serán luego vueltos atrás mis enemigos, el día en que yo clamare; Esto sé, que Dios está por mí.
10
En Dios alabaré su palabra; En Jehová su palabra alabaré.
11
En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
12
Sobre mí, oh Dios, están tus votos; Te tributaré alabanzas.
13
Porque has librado mi alma de la muerte, Y mis pies de caída, Para que ande delante de Dios En la luz de los que viven.

Capítulo 57      

Oración para ser librado del opresor


1
Ten misericordia de mí, oh Dios, ten misericordia de mí; Porque en ti ha confiado mi alma, Y en la sombra de tus alas me ampararé Hasta que pasen los quebrantos.
2
Clamaré al Dios Altísimo, Al Dios que me favorece.
3
El enviará desde los cielos, y me salvará De la infamia del que me acosa; Selah Dios enviará su misericordia y su verdad.
4
Mi vida está entre leones; Estoy echado entre hijos de hombres que vomitan llamas; Sus dientes son lanzas y saetas, Y su lengua espada aguda.
5
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
6
Red han armado a mis pasos; Se ha abatido mi alma; Hoyo han cavado delante de mí; En medio de él han caído ellos mismos. Selah
7
Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; Cantaré, y trovaré salmos.
8
Despierta, alma mía; despierta, salterio y arpa; Me levantaré de mañana.
9
Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; Cantaré de ti entre las naciones.
10
Porque grande es hasta los cielos tu misericordia, Y hasta las nubes tu verdad.
11
Exaltado seas sobre los cielos, oh Dios; Sobre toda la tierra sea tu gloria.
 

miércoles, 27 de abril de 2016

DIA 28 DE ABRIL - SALMO 52-54

Capítulo 52     

Final del hombre vil

1
¿Por qué te jactas de maldad, oh poderoso? La misericordia de Dios es continua.
2
Agravios maquina tu lengua; Como navaja afilada hace engaño.
3
Amaste el mal más que el bien, La mentira más que la verdad. Selah
4
Has amado toda suerte de palabras perniciosas, Engañosa lengua.
5
Por tanto, Dios te destruirá para siempre; Te asolará y te arrancará de tu morada, Y te desarraigará de la tierra de los vivientes. Selah
6
Verán los justos, y temerán; Se reirán de él, diciendo:
7
He aquí el hombre que no puso a Dios por su fortaleza, Sino que confió en la multitud de sus riquezas, Y se mantuvo en su maldad.
8
Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios; En la misericordia de Dios confío eternamente y para siempre.
9
Te alabaré para siempre, porque lo has hecho así; Y esperaré en tu nombre, porque es bueno, delante de tus santos.

Capítulo 53     

Necedad y corrupción del hombre

1
Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad; No hay quien haga bien.
2
Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, Para ver si había algún entendido Que buscara a Dios.
3
Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.
4
¿No tienen conocimiento todos los que hacen iniquidad, Que devoran a mi pueblo como si comiesen pan, Y a Dios no invocan?
5
Allí se sobresaltaron de pavor donde no había miedo, Porque Dios ha esparcido los huesos del que puso asedio contra ti; Los avergonzaste, porque Dios los desechó.
6
¡Oh, si saliera de Sion la salvación de Israel! Cuando Dios hiciere volver de la cautividad a su pueblo, Se gozará Jacob, y se alegrará Israel.

Capítulo 54     

Clamor de un perseguido


1
Oh Dios, sálvame por tu nombre, Y con tu poder defiéndeme.
2
Oh Dios, oye mi oración; Escucha las razones de mi boca.
3
Porque extraños se han levantado contra mí, Y hombres violentos buscan mi vida; No han puesto a Dios delante de sí. Selah
4
He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor está con los que sostienen mi vida.
5
El devolverá el mal a mis enemigos; Córtalos por tu verdad.
6
Voluntariamente sacrificaré a ti; Alabaré tu nombre, oh Jehová, porque es bueno.
7
Porque él me ha librado de toda angustia, Y mis ojos han visto la ruina de mis enemigos.
 

martes, 26 de abril de 2016

DIA 27 DE ABRIL - SALMO 49-51


Capítulo 49     

La vanidad del rico insensato

1
Oíd esto, pueblos todos; Escuchad, habitantes todos del mundo,
2
Así los plebeyos como los nobles, El rico y el pobre juntamente.
3
Mi boca hablará sabiduría, Y el pensamiento de mi corazón inteligencia.
4
Inclinaré al proverbio mi oído; Declararé con el arpa mi enigma.
5
¿Por qué he de temer en los días de adversidad, Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?
6
Los que confían en sus bienes, Y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan,
7
Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, Ni dar a Dios su rescate
8
(Porque la redención de su vida es de gran precio, Y no se logrará jamás),
9
Para que viva en adelante para siempre, Y nunca vea corrupción.
10
Pues verá que aun los sabios mueren; Que perecen del mismo modo que el insensato y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.
11
Su íntimo pensamiento es que sus casas serán eternas, Y sus habitaciones para generación y generación; Dan sus nombres a sus tierras.
12
Mas el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen.
13
Este su camino es locura; Con todo, sus descendientes se complacen en el dicho de ellos. Selah
14
Como a rebaños que son conducidos al Seol, La muerte los pastoreará, Y los rectos se enseñorearán de ellos por la mañana; Se consumirá su buen parecer, y el Seol será su morada.
15
Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo. Selah
16
No temas cuando se enriquece alguno, Cuando aumenta la gloria de su casa;
17
Porque cuando muera no llevará nada, Ni descenderá tras él su gloria.
18
Aunque mientras viva, llame dichosa a su alma, Y sea loado cuando prospere,
19
Entrará en la generación de sus padres, Y nunca más verá la luz.
20
El hombre que está en honra y no entiende, Semejante es a las bestias que perecen.

Capítulo 50     

Dios, el Juez de buenos y malos

1
El Dios de dioses, Jehová, ha hablado, y convocado la tierra, Desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
2
De Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido.
3
Vendrá nuestro Dios, y no callará; Fuego consumirá delante de él, Y tempestad poderosa le rodeará.
4
Convocará a los cielos de arriba, Y a la tierra, para juzgar a su pueblo.
5
Juntadme mis santos, Los que hicieron conmigo pacto con sacrificio.
6
Y los cielos declararán su justicia, Porque Dios es el juez. Selah
7
Oye, pueblo mío, y hablaré; Escucha, Israel, y testificaré contra ti: Yo soy Dios, el Dios tuyo.
8
No te reprenderé por tus sacrificios, Ni por tus holocaustos, que están continuamente delante de mí.
9
No tomaré de tu casa becerros, Ni machos cabríos de tus apriscos.
10
Porque mía es toda bestia del bosque, Y los millares de animales en los collados.
11
Conozco a todas las aves de los montes, Y todo lo que se mueve en los campos me pertenece.
12
Si yo tuviese hambre, no te lo diría a ti; Porque mío es el mundo y su plenitud.
13
¿He de comer yo carne de toros, O de beber sangre de machos cabríos?
14
Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al Altísimo;
15
E invócame en el día de la angustia; Te libraré, y tú me honrarás.
16
Pero al malo dijo Dios: ¿Qué tienes tú que hablar de mis leyes, Y que tomar mi pacto en tu boca?
17
Pues tú aborreces la corrección, Y echas a tu espalda mis palabras.
18
Si veías al ladrón, tú corrías con él, Y con los adúlteros era tu parte.
19
Tu boca metías en mal, Y tu lengua componía engaño.
20
Tomabas asiento, y hablabas contra tu hermano; Contra el hijo de tu madre ponías infamia.
21
Estas cosas hiciste, y yo he callado; Pensabas que de cierto sería yo como tú; Pero te reprenderé, y las pondré delante de tus ojos.
22
Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre.
23
El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

Capítulo 51     

Oración de arrepentimiento


1
Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.
2
Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
3
Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
4
Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.
5
He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.
6
He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo, Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.
7
Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve.
8
Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido.
9
Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.
10
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
11
No me eches de delante de ti, Y no quites de mí tu santo Espíritu.
12
Vuélveme el gozo de tu salvación, Y espíritu noble me sustente.
13
Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, Y los pecadores se convertirán a ti.
14
Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salvación; Cantará mi lengua tu justicia.
15
Señor, abre mis labios, Y publicará mi boca tu alabanza.
16
Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; No quieres holocausto.
17
Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.
18
Haz bien con tu benevolencia a Sion; Edifica los muros de Jerusalén.
19
Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada; Entonces ofrecerán becerros sobre tu altar.

DIA 26 DE ABRIL - SALMO 46-48

Capítulo 46     

Jehová, protector de su pueblo

1
Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2
Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar;
3
Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah
4
Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.
5
Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana.
6
Bramaron las naciones, titubearon los reinos; Dio él su voz, se derritió la tierra.
7
Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah
8
Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
9
Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
10
Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
11
Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah

Capítulo 47     

Jehová, Rey de toda la tierra

1
Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo.
2
Porque Jehová el Altísimo es temible; Rey grande sobre toda la tierra.
3
El someterá a los pueblos debajo de nosotros, Y a las naciones debajo de nuestros pies.
4
El nos elegirá nuestras heredades; La hermosura de Jacob, al cual amó. Selah
5
Subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta.
6
Cantad a Dios, cantad; Cantad a nuestro Rey, cantad;
7
Porque Dios es el Rey de toda la tierra; Cantad con inteligencia.
8
Reinó Dios sobre las naciones; Se sentó Dios sobre su santo trono.
9
Los príncipes de los pueblos se reunieron Como pueblo del Dios de Abraham;
10
Porque de Dios son los escudos de la tierra; El es muy exaltado.

Capítulo 48     

La gloria de la ciudad del Gran Rey


1
Grande es Jehová, y digno de ser en gran manera alabado En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
2
Hermosa provincia, el gozo de toda la tierra, Es el monte de Sion, a los lados del norte, La ciudad del gran Rey.
3
En sus palacios Dios es conocido por refugio.
4
Porque he aquí los reyes de la tierra se reunieron; Pasaron todos.
5
Y viéndola ellos así, se maravillaron, Se turbaron, se apresuraron a huir.
6
Les tomó allí temblor; Dolor como de mujer que da a luz.
7
Con viento solano Quiebras tú las naves de Tarsis.
8
Como lo oímos, así lo hemos visto En la ciudad de Jehová de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios; La afirmará Dios para siempre. Selah
9
Nos acordamos de tu misericordia, oh Dios, En medio de tu templo.
10
Conforme a tu nombre, oh Dios, Así es tu loor hasta los fines de la tierra; De justicia está llena tu diestra.
11
Se alegrará el monte de Sion; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.
12
Andad alrededor de Sion, y rodeadla; Contad sus torres.
13
Considerad atentamente su antemuro, Mirad sus palacios; Para que lo contéis a la generación venidera.
14
Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte.
 

domingo, 24 de abril de 2016

DIA 25 DE ABRIL - SALMO 43-45

Capítulo 43     

Anhelo por la casa de Dios

1
Júzgame, oh Dios, y defiende mi causa; Líbrame de gente impía, y del hombre engañoso e inicuo.
2
Pues que tú eres el Dios de mi fortaleza, ¿por qué me has desechado? ¿Por qué andaré enlutado por la opresión del enemigo?
3
Envía tu luz y tu verdad; éstas me guiarán; Me conducirán a tu santo monte, Y a tus moradas.
4
Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.
5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

Capítulo 44     

Plegaria por la liberación nacional

1
Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, La obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos.
2
Tú con tu mano echaste las naciones, y los plantaste a ellos; Afligiste a los pueblos, y los arrojaste.
3
Porque no se apoderaron de la tierra por su espada, Ni su brazo los libró; Sino tu diestra, y tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complaciste en ellos.
4
Tú, oh Dios, eres mi rey; Manda salvación a Jacob.
5
Por medio de ti sacudiremos a nuestros enemigos; En tu nombre hollaremos a nuestros adversarios.
6
Porque no confiaré en mi arco, Ni mi espada me salvará;
7
Pues tú nos has guardado de nuestros enemigos, Y has avergonzado a los que nos aborrecían.
8
En Dios nos gloriaremos todo el tiempo, Y para siempre alabaremos tu nombre. Selah
9
Pero nos has desechado, y nos has hecho avergonzar; Y no sales con nuestros ejércitos.
10
Nos hiciste retroceder delante del enemigo, Y nos saquean para sí los que nos aborrecen.
11
Nos entregas como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones.
12
Has vendido a tu pueblo de balde; No exigiste ningún precio.
13
Nos pones por afrenta de nuestros vecinos, Por escarnio y por burla de los que nos rodean.
14
Nos pusiste por proverbio entre las naciones; Todos al vernos menean la cabeza.
15
Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y la confusión de mi rostro me cubre,
16
Por la voz del que me vitupera y deshonra, Por razón del enemigo y del vengativo.
17
Todo esto nos ha venido, y no nos hemos olvidado de ti, Y no hemos faltado a tu pacto.
18
No se ha vuelto atrás nuestro corazón, Ni se han apartado de tus caminos nuestros pasos,
19
Para que nos quebrantases en el lugar de chacales, Y nos cubrieses con sombra de muerte.
20
Si nos hubiésemos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras manos a dios ajeno,
21
¿No demandaría Dios esto? Porque él conoce los secretos del corazón.
22
Pero por causa de ti nos matan cada día; Somos contados como ovejas para el matadero.
23
Despierta; ¿por qué duermes, Señor? Despierta, no te alejes para siempre.
24
¿Por qué escondes tu rostro, Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
25
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo, Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.
26
Levántate para ayudarnos, Y redímenos por causa de tu misericordia.

Capítulo 45     

Canción para las bodas del rey


1
Rebosa mi corazón palabra buena; Dirijo al rey mi canto; Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero.
2
Eres el más hermoso de los hijos de los hombres; La gracia se derramó en tus labios; Por tanto, Dios te ha bendecido para siempre.
3
Ciñe tu espada sobre el muslo, oh valiente, Con tu gloria y con tu majestad.
4
En tu gloria sé prosperado; Cabalga sobre palabra de verdad, de humildad y de justicia, Y tu diestra te enseñará cosas terribles.
5
Tus saetas agudas, Con que caerán pueblos debajo de ti, Penetrarán en el corazón de los enemigos del rey.
6
Tu trono, oh Dios, es eterno y para siempre; Cetro de justicia es el cetro de tu reino.
7
Has amado la justicia y aborrecido la maldad; Por tanto, te ungió Dios, el Dios tuyo, Con óleo de alegría más que a tus compañeros.
8
Mirra, áloe y casia exhalan todos tus vestidos; Desde palacios de marfil te recrean.
9
Hijas de reyes están entre tus ilustres; Está la reina a tu diestra con oro de Ofir.
10
Oye, hija, y mira, e inclina tu oído; Olvida tu pueblo, y la casa de tu padre;
11
Y deseará el rey tu hermosura; E inclínate a él, porque él es tu señor.
12
Y las hijas de Tiro vendrán con presentes; Implorarán tu favor los ricos del pueblo.
13
Toda gloriosa es la hija del rey en su morada; De brocado de oro es su vestido.
14
Con vestidos bordados será llevada al rey; Vírgenes irán en pos de ella, Compañeras suyas serán traídas a ti.
15
Serán traídas con alegría y gozo; Entrarán en el palacio del rey.
16
En lugar de tus padres serán tus hijos, A quienes harás príncipes en toda la tierra.
17
Haré perpetua la memoria de tu nombre en todas las generaciones, Por lo cual te alabarán los pueblos eternamente y para siempre.
  

sábado, 23 de abril de 2016

DIA 24 DE ABRIL - SALMO 40-42

Capítulo 40     

Testimonio de la salvación divina

1
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2
Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3
Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
4
Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
5
Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.
6
Sacrificio y ofrenda no te agrada; Has abierto mis oídos; Holocausto y expiación no has demandado.
7
Entonces dije: He aquí, vengo; En el rollo del libro está escrito de mí;
8
El hacer tu voluntad, Dios mío, me ha agradado, Y tu ley está en medio de mi corazón.
9
He anunciado justicia en grande congregación; He aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes.
10
No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; He publicado tu fidelidad y tu salvación; No oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.
11
Jehová, no retengas de mí tus misericordias; Tu misericordia y tu verdad me guarden siempre.
12
Porque me han rodeado males sin número; Me han alcanzado mis maldades, y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y mi corazón me falla.
13
Quieras, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.
14
Sean avergonzados y confundidos a una Los que buscan mi vida para destruirla. Vuelvan atrás y avergüéncense Los que mi mal desean;
15
Sean asolados en pago de su afrenta Los que me dicen: ¡Ea, ea!
16
Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.
17
Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes.

Capítulo 41     

Oración desde el lecho de dolor


1
Bienaventurado el que piensa en el pobre; En el día malo lo librará Jehová.
2
Jehová lo guardará, y le dará vida; Será bienaventurado en la tierra, Y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos.
3
Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; Mullirás toda su cama en su enfermedad.
4
Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.
5
Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá, y perecerá su nombre?
6
Y si vienen a verme, hablan mentira; Su corazón recoge para sí iniquidad, Y al salir fuera la divulgan.
7
Reunidos murmuran contra mí todos los que me aborrecen; Contra mí piensan mal, diciendo de mí:
8
Cosa pestilencial se ha apoderado de él; Y el que cayó en cama no volverá a levantarse.
9
Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de mi pan comía, Alzó contra mí el calcañar.
10
Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí, y hazme levantar, Y les daré el pago.
11
En esto conoceré que te he agradado, Que mi enemigo no se huelgue de mí.
12
En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado, Y me has hecho estar delante de ti para siempre.
13
Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, Por los siglos de los siglos. Amén y Amén.

Capítulo 42     

Anhelo por la presencia de Dios

1
Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
2
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
3
Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, Mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?
4
Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.
5
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.
6
Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar.
7
Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.
8
Pero de día mandará Jehová su misericordia, Y de noche su cántico estará conmigo, Y mi oración al Dios de mi vida.
9
Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?
10
Como quien hiere mis huesos, mis enemigos me afrentan, Diciéndome cada día: ¿Dónde está tu Dios?
11
¿Por qué te abates, oh alma mía, Y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, Salvación mía y Dios mío.

 
 

viernes, 22 de abril de 2016

DIA 23 DE ABRIL - SALMO 37-39

Capítulo 37     

Dos conductas y dos destinos

1
No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2
Porque como hierba serán pronto cortados, Y como la hierba verde se secarán.
3
Confía en Jehová, y haz el bien; Y habitarás en la tierra, y te apacentarás de la verdad.
4
Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.
5
Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.
6
Exhibirá tu justicia como la luz, Y tu derecho como el mediodía.
7
Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades.
8
Deja la ira, y desecha el enojo; No te excites en manera alguna a hacer lo malo.
9
Porque los malignos serán destruidos, Pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.
10
Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.
11
Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz.
12
Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes;
13
El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.
14
Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder.
15
Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.
16
Mejor es lo poco del justo, Que las riquezas de muchos pecadores.
17
Porque los brazos de los impíos serán quebrados; Mas el que sostiene a los justos es Jehová.
18
Conoce Jehová los días de los perfectos, Y la heredad de ellos será para siempre.
19
No serán avergonzados en el mal tiempo, Y en los días de hambre serán saciados.
20
Mas los impíos perecerán, Y los enemigos de Jehová como la grasa de los carneros Serán consumidos; se disiparán como el humo.
21
El impío toma prestado, y no paga; Mas el justo tiene misericordia, y da.
22
Porque los benditos de él heredarán la tierra; Y los malditos de él serán destruidos.
23
Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino.
24
Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.
25
Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
26
En todo tiempo tiene misericordia, y presta; Y su descendencia es para bendición.
27
Apártate del mal, y haz el bien, Y vivirás para siempre.
28
Porque Jehová ama la rectitud, Y no desampara a sus santos. Para siempre serán guardados; Mas la descendencia de los impíos será destruida.
29
Los justos heredarán la tierra, Y vivirán para siempre sobre ella.
30
La boca del justo habla sabiduría, Y su lengua habla justicia.
31
La ley de su Dios está en su corazón; Por tanto, sus pies no resbalarán.
32
Acecha el impío al justo, Y procura matarlo.
33
Jehová no lo dejará en sus manos, Ni lo condenará cuando le juzgaren.
34
Espera en Jehová, y guarda su camino, Y él te exaltará para heredar la tierra; Cuando sean destruidos los pecadores, lo verás.
35
Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde.
36
Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado.
37
Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.
38
Mas los transgresores serán todos a una destruidos; La posteridad de los impíos será extinguida.
39
Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia.
40
Jehová los ayudará y los librará; Los libertará de los impíos, y los salvará, Por cuanto en él esperaron.

Capítulo 38     

Plegaria en el sufrimiento

1
Jehová, no me reprendas en tu furor, Ni me castigues en tu ira.
2
Porque tus saetas cayeron sobre mí, Y sobre mí ha descendido tu mano.
3
Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira; Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
4
Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí.
5
Hieden y supuran mis llagas, A causa de mi locura.
6
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera, Ando enlutado todo el día.
7
Porque mis lomos están llenos de ardor, Y nada hay sano en mi carne.
8
Estoy debilitado y molido en gran manera; Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
9
Señor, delante de ti están todos mis deseos, Y mi suspiro no te es oculto.
10
Mi corazón está acongojado, me ha dejado mi vigor, Y aun la luz de mis ojos me falta ya.
11
Mis amigos y mis compañeros se mantienen lejos de mi plaga, Y mis cercanos se han alejado.
12
Los que buscan mi vida arman lazos, Y los que procuran mi mal hablan iniquidades, Y meditan fraudes todo el día.
13
Mas yo, como si fuera sordo, no oigo; Y soy como mudo que no abre la boca.
14
Soy, pues, como un hombre que no oye, Y en cuya boca no hay reprensiones.
15
Porque en ti, oh Jehová, he esperado; Tú responderás, Jehová Dios mío.
16
Dije: No se alegren de mí; Cuando mi pie resbale, no se engrandezcan sobre mí.
17
Pero yo estoy a punto de caer, Y mi dolor está delante de mí continuamente.
18
Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado.
19
Porque mis enemigos están vivos y fuertes, Y se han aumentado los que me aborrecen sin causa.
20
Los que pagan mal por bien Me son contrarios, por seguir yo lo bueno.
21
No me desampares, oh Jehová; Dios mío, no te alejes de mí.
22
Apresúrate a ayudarme, Oh Señor, mi salvación.

Capítulo 39     

La brevedad de la vida


1
Yo dije: Atenderé a mis caminos, Para no pecar con mi lengua; Guardaré mi boca con freno, En tanto que el impío esté delante de mí.
2
Enmudecí con silencio, me callé aun respecto de lo bueno; Y se agravó mi dolor.
3
Se enardeció mi corazón dentro de mí; En mi meditación se encendió fuego, Y así proferí con mi lengua:
4
Hazme saber, Jehová, mi fin, Y cuánta sea la medida de mis días; Sepa yo cuán frágil soy.
5
He aquí, diste a mis días término corto, Y mi edad es como nada delante de ti; Ciertamente es completa vanidad todo hombre que vive. Selah
6
Ciertamente como una sombra es el hombre; Ciertamente en vano se afana; Amontona riquezas, y no sabe quién las recogerá.
7
Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti.
8
Líbrame de todas mis transgresiones; No me pongas por escarnio del insensato.
9
Enmudecí, no abrí mi boca, Porque tú lo hiciste.
10
Quita de sobre mí tu plaga; Estoy consumido bajo los golpes de tu mano.
11
Con castigos por el pecado corriges al hombre, Y deshaces como polilla lo más estimado de él; Ciertamente vanidad es todo hombre. Selah
12
Oye mi oración, oh Jehová, y escucha mi clamor. No calles ante mis lágrimas; Porque forastero soy para ti, Y advenedizo, como todos mis padres.
13
Déjame, y tomaré fuerzas, Antes que vaya y perezca.
  

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Entrando al Reino de los Cielos

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Repite con nosotros:

Padre y Dios mío, vengo a ti, no puedo más, estoy tan cansado/a, me siento mal, tengo mil problemas, te necesito, ayúdame por favor, creo en tí, aunque no te vea o no te sienta, perdóname por mis pecados, me arrepiento por estar lejos de ti, te pido que me perdones, a través de tu Hijo Jesucristo, lo recibo a él en mi corazón, entra Jesús en mi, tu eres mi salvador, hazme una nueva persona, lléname de tu Espíritu Santo, de tu Palabra, de tu bendición, cámbiame, mejora mi vida, mi familia, mi economía, por favor te lo pido, ten piedad de mi oh Dios, yo te doy gracias, te alabo y te bendigo, y te daré toda la gloria, la honra y la alabanza. Amén.